Los estragos causados por el invierno en La Inmaculada de Caldas ha llevado a que habitantes del sector construyan por sí solos un muro que separa el Río Medellín de sus casas. Piden ayuda de mano de obra para darle conclusión a la obra y evitar más afectaciones. Esta es la historia.

PUBLICADO 25 DE NOVIEMBRE 2021

En toda la orilla del Río Medellín, en el barrio La Inmaculada en Caldas, se observa un muro sin terminar que separa el agua y las casitas, en el extremo donde finaliza hay un hombre y dos niños con una carreta y material de concreto para darle continuidad a la estructura que ha mitigado los estragos del río cuando hay lluvias. Todavía queda un tramo largo por finalizar, pero ahí sigue Wilson, un líder comunitario, construyendo.

A principios de noviembre las lluvias volvieron a causar daños en este sector, no es la primera vez que pasa, vivir al lado del río es estar sujeto a una gran vulnerabilidad en la ola invernal. Jenny, habitante de la casa en la que al frente está el extremo del muro, fue una de las afectadas, por lo que ha pedido ayuda de la comunidad para que más personas se unan en la construcción de la estructura, pero hasta el momento, los resultados no han sido muy satisfactorios.

“Si el esfuerzo es solo de dos o tres personas, tampoco vamos a ser capaces de lograr acabar el muro. Esta es la situación en la que hemos estado, este mes se ha podido subir el muro un poquito y esta semana no nos hemos inundado, hace quince días nos inundamos dos veces y ahí se retomó la construcción, ahorita estamos haciendo el esfuerzo para seguir pidiendo materiales y sobre todo, mano de obra”, afirmó Jennyfer Colorado, habitante de La Inmaculada.

Precisamente, la falta de personas que se unan a esta obra ciudadana, es lo que ha provocado que la construcción de esta se prolongara por cuatro años, en los que van aproximadamente 50 metros de longitud construidos y, según Wilson, faltaría la mitad. Adicionalmente, se necesitaría reubicar los baños de las casas para evitar inundaciones cuando el río se agite.

“Falta compromiso de la misma gente que está siendo afectada por la ola invernal. El llamado a las personas del sector es que contribuyan con el trabajo que es para ellos.  Debemos alzar los baños, porque no sirve de nada alzar un muro, pero si las personas no tienen los baños en un segundo piso, la inundación va a seguir, el agua se va a seguir metiendo por los alcantarillados porque los alcantarillados están al ras del río”, expresó Wilson Escalante, líder comunitario.

NO HAY SOLUCIONES PARA LOS HABITANTES DEL SECTOR

Según los habitantes, la situación empeoró hace aproximadamente 15 años, donde los estragos invernales se han vuelto un calvario para quienes toda su vida han vivido en el lugar, pero, al estar ubicados en una zona de invasión, son pocas las soluciones que les brindan para mitigar la situación.

“A mí las respuestas que me dan del Concejo y los alcaldes anteriores es que por nosotros estar en zona de invasión y zona de alto riesgo, el Estado no hace inversión en estos sectores a las orillas del río, esta vez yo he tocado puertas a amigos para que nos colaboraran con este muro. El alcalde nos donó 20 bultos de cemento y 15 varillas, una empresa nos entregó 8 bultos de cemento y un concejal colaboró con otros 8 bultos, pero fuera del material necesitamos es mano de obra, con dos o tres personas no somos capaces”, dijo Wilson Escalante.

Aunque todo el esfuerzo puesto en el tramo del muro ya construido ha permitido contener en gran parte las aguas del río, Wilson y Jenny, y otras personas que habitan en el barrio, siguen lanzando llamados de apoyo para que les brinden soluciones definitivas o, a falta de estas, que más personas lleguen al lugar y se cree una red colaborativa que les permita terminar el muro y mitigar los impactos en las casas de las personas que, por años, han perdido bienes materiales a causa de las lluvias.