En lo que va del 2021 han ingresado 1.157 zarigüeyas comunes o chuchas al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá por situaciones de maltrato y atropellamiento en las vías.

PUBLICADO 20 DE JULIO 2021

No es extraño presenciar en las noches a un mamífero nocturno que recorre las calles del Valle de Aburrá a través de cables, techos, árboles y postes en busca de alimento. La zarigüeya, comúnmente conocida como “chucha”, es un animal silvestre muy común en esta subregión debido a la capacidad que tienen para encontrar alimento y refugio en los entornos urbanos. Sin embargo, a pesar de ser clave para el ecosistema, son también el animal silvestre más maltratado del territorio.

El estigma y miedo que muchas personas sienten hacia las zarigüeyas han sido la excusa para cometer ataques y maltratos hacia esta especie. Según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, los casos clínicos que se presentan con más frecuencia incluyen golpes con palos o piedras, cortes con machetes, amarres con cuerdas, atropellamiento en las vías y mordeduras de animales domésticos, situaciones que causan fracturas, amputaciones y traumas internos que les impiden el desplazamiento para su supervivencia.

Una gran cantidad de crías recién nacidas también ingresan al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre debido a la pérdida de la madre en situaciones de maltrato y atropellamientos. Por lo anterior, las autoridades ambientales hacen un llamado a la comunidad para velar por su protección.

“Aproximadamente al centro entran por día entre 6 y 7 zarigüeyas, en los que va corrido del año van aproximadamente 1.150 individuos. Para proteger las zarigüeyas es importante saber que si hay un avistamiento, podemos disfrutarlo sin intentar interactuar con ellas. No debemos alimentarlas, y debemos tener mucho cuidado con nuestros perros y gatos porque pueden atacar a las zarigüeyas”, afirmó Yessica Sierra Sánchez, médica veterinaria del CAV.

Zarigüeya, indispensable para el ecosistema

A pesar del pensamiento colectivo que asocia a la zarigüeya con los roedores, este animal es un marsupial, familiar evolutivo de los canguros. Esta especie es de gran importancia en el ecosistema porque cumple importantes funciones ecológicas. Al alimentarse de frutos, insectos, aves, reptiles y roedores, controla la población de sus presas y dispersa las semillas de los frutos que consume.

La invitación de las autoridades ambientales es a coexistir y convivir armoniosamente con estos animales y estar alerta ante cualquier situación que requiera atención para su preservación y cuidado.

“Cuando veamos que un animal silvestre necesita atención médica, se pueden comunicar a la línea de atención a emergencias 3046300090, allí los operadores les darán indicaciones para que el animal pueda ser recogido por nuestro personal”, indicó Yessica Sierra Sánchez, médica veterinaria del CAV.

El Área Metropolitana y la Universidad CES también hicieron un llamado a manejar con precaución durante la noche, en especial en zonas arborizadas, para evitar atropellarlas. Recordaron que estos animales no atacan a las personas a menos que se sientan amenazadas, por lo que mantener la distancia es primordial.