En la tarde de este martes se realizó el derribamiento de la segunda chimenea y el horno tipo Hoffman en Itagüí. Este es el recuerdo de una niña que jugaba en las antiguas chimeneas.

POR: Juliana Vásquez Posada | JULIO 21 DE 2020

Los trabajadores realizaron tres intentos hasta lograr tirar al piso la estructura, pese a que había sido declaradA en riesgo de colapso por parte de la constructora y avalado por la Alcaldía de Itagüí.

Hasta el lugar llegaron varios vecinos que querían ver el procedimiento, y que fue cuestionado por entidades como la Fundación Ferrocarril de Antioquia, el Instituto de Patrimonio de Antioquia y veedores ciudadanos de Itagüí.

MI HISTORIA EN LAS CHIMENEAS

Mi historia con las chimeneas de Itagüí comenzó el 26 de noviembre de 1994. Recuerdo esa fecha porque fue el día en el que nos mudamos a la casa que compraron mis padres en el barrio Viviendas del Sur. Estaba ubicada en la loma de la calle 84 con la carrera 57. La cuadra terminaba unas cuatro casas más arriba, después estaba un pequeño bosque al que siempre llamamos ‘el parquecito’ y una montaña detrás de la cual se asentaban las casitas apiñadas de la vereda El Porvenir.

Desde la montaña, e incluso desde la parte alta de la calle, podíamos ver las líneas de humo que disparaban al cielo las chimeneas del Galpón Medellín que todavía funcionaban en aquella época, ese fue un paisaje al que nos acostumbramos desde el primer día y lo raro era no ver aquella mancha gris que se dispersaba mientras se alejaba.

No recuerdo exactamente en qué año se apagaron, pero sí recuerdo que aquellos hornos que estaban apenas a cuatro cuadras de mi casa se volvieron un espacio mítico que todos los papás nos prohibían visitar, una razón por que la, por supuesto, las visitamos muy a menudo durante muchos años.

Por los alrededores de estos hornos corrimos, brincamos y montamos en bici cuando niñas, luego en la adolescencia fue nuestro punto de encuentro para pasar horas y horas conversando con amigos. Era un lugar solo, poco visitado y que con el abandono se convirtió en el matorral perfecto para pernoctar sin que nadie nos regañara por hablar en voz alta y despertar a los vecinos.

Estas chimeneas me sirvieron como referencia durante 18 años para explicar dónde quedaba ese barrio llamado Viviendas del Sur, que casi nadie conocía. Siempre decíamos que en el sector de las Chimeneas, en el que ya desaparecieron dos de ellas.

La historia ladrillera de Itagüí y de paso la de la urbanización de casi todo el Valle de Aburrá acaba de perder dos de sus más antiguos símbolos. Se trata de las chimeneas del horno Hoffman ubicado en el sector Viviendas del Sur, era de los últimos que quedan en el mundo. Este perteneció a la ya desaparecida empresa Galpón Medellín y servía, a través de un circuito interno, para el secado de ladrillos y tejas. La estructura está ubicada en un predio privado en donde actualmente se construye un plan urbanístico que contempla 1.600 viviendas y un proyecto comercial.

Aunque el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, la Fundación Ferrocarril de Antioquia, el Museo de Antioquia, así como veedurías ciudadanas de Itagüí solicitaron que los hornos se preservaran y fueran incluidos como bienes patrimoniales al tratarse de un referente de progreso industrial de la región, la constructora propietaria del predio demolió las estructuras. Esto, con el respaldo de los estudios que demuestran que existía riesgo de colapso y porque además no estaba obligada a aportar los recursos para una eventual integración al urbanismo del proyecto de vivienda que adelanta.

La autorización para demolición fue solicitada desde noviembre del 2017 y el área a demoler estaba calculada en 1.152 metros cuadrados. Incluso la Alcaldía de Itagüí aseguró que la estructura presentaba riesgo de colapso y que su repotenciación era millonaria. “Aquí se dieron todas las fallas posibles porque la institucionalidad no hizo nada para proteger este patrimonio e Itagüí siguen perdiendo su historia”, lamentó Edwin Bermúdez, director de la Corporación Cipa y veedor ciudadano.

La Fundación Ferrocarril de Antioquia la consideró una tragedia patrimonial. “Son hornos de los que ya quedan pocos en el mundo y que tienen más de cien años de vida. Son la memoria de lo que somos como sociedad industrializada. En esta zona se produjeron los ladrillos para edificar la mayor parte de las viviendas del Valle de Aburrá. Es una lástima que no haya sido posible integrar este recurso patrimonial al proyecto urbanístico que allí se construirá”, Juan Luis Isaza Londoño, director de la Fundación Ferrocarril de Antioquia.

Paradójicamente las tres chimeneas del antiguo Galpón Guayabal sí fueron incluidas como bienes de interés cultural en el POT de Itagüí del año 2000. Mientras tanto, obreros demolieron, a punta de martillo, parte de la historia del municipio.