Este año las 24 familias silleteros de las veredas Perico y Pantanillo no engalanarán las calles de Envigado ni de Medellín con sus hermosas creaciones llenas de flores y de color. Los turistas tampoco podrán visitar sus fincas para conocer de esta cultura. La pandemia del coronavirus obligó a la cancelación de la Noche Silletera.

POR: JULIANA VÁSQUEZ POSADA

Freddy Ríos se pasa los días trabajando a poca marcha en el cultivo de flores que tiene instalado en El Chagualo, la finca silletera de su familia ubicada en la vereda Pantanillo. Allí han transcurrido sus días desde que tiene memoria, pues la cultura y tradición silletera en Envigado es de vieja data: El chagualo le pertenece a su familia desde que su abuelo don Gonzalo Ríos, arriero de Guarne, se hiciera a una pequeña finca en 1928.

Muchas cosas han pasado en los casi 70 años en los que la familia Ríos ha habitado este lugar, pero nunca nada tan crítico como la crisis del coronavirus. Los efectos son devastadores: no tendrán “su temporada”, como dice Freddy, para referirse a la única época del año en la que no dan abasto con su trabajo como silleteros y guías turísticos y, en su caso particular, también como floricultor.

“Aquí tenemos más de 40 especies de flores, algunas muy comunes como la margarita crespa, pero también otras casi extintas que ya no se consiguen en el comercio como el lirio guayabo”, explica el silletero.

Son 24 las familias reconocidas como silleteras que están dispersas por Perico y Pantanillo, dos de las seis veredas de Envigado y las más cercanas al corregimiento Santa Elena de Medellín, el rey de la cultura silletera en la región. Ninguna tendrá un mes próspero con motivo de la Feria de las Flores, que fue aplazada para fin de año.

Este año las creaciones repletas de flores de Freddy ni las de su padre Aristides pasarán por las principales calles de Envigado. El evento, aunque no tiene la magnitud del de Medellín, se convirtió en una oportunidad económica para los silleteros, a quienes la Alcaldía les compraba la silleta, y en un espectáculo artístico y cultural para el disfrute de los envigadeños. Este año no hay condiciones para hacerlo. El coronavirus llegó a la ciudad desde marzo pasado y aún es incierto cuándo se irá, si es que se va.

ADIÓS A LA “NOCHE SILLETERA”

La mitad de las familias silleteras de Envigado ya adecuaron sus fincas hasta convertirlas en fincas para recibir a los cientos de turistas cada año, iniciativa con la que intentan mantener viva esta cultura y asegurarse unos ingresos extra durante julio y agosto con los visitantes que siempre quieren aprender a hacer silletas y cargar una para la foto en esta época del año.

Pero en lo que va de este 2020 los turistas no han llegado. Las remodelaciones y las nuevas locaciones de las fincas solo han sido disfrutadas por sus propios dueños y, como si fuera poco, tampoco habrá la “Noche Silletera”, no habrá música, no habrá venta de comida, ni fiesta como antesala al Desfile de Silleteros de Medellín para que las familias envigadeñas puedan encontrarse en torno a la preparación de una silleta mientras se comen una arepa con chorizo, quesito y chocolate caliente.

Con dos ediciones previas en 2018 y 2019, la Noche Silletera, promovida y patrocinada por la Alcaldía de Envigado, ya tenía su público cautivo y este año tendrá que quedarse en casa. “Los silleteros nos propusieron hacer el evento con un aforo limitado, pero hoy las condiciones del comportamiento del virus no nos permiten pensar en esa opción y menos tratándose de un sector rural en el que la población es mucho más vulnerable”, explicó el secretario de Desarrollo Económico, Gabriel Londoño.

EL SALVAVIDAS

La Alcaldía de Envigado adelanta gestiones con el sector privado para encontrar organizaciones que quieran apadrinar a un silletero y comprar la silleta del tipo que deseen: emblemática-comercial, tradicional o monumental. “Ahora todos los recursos públicos están enfocados en la atención de la pandemia, por eso tenemos que apelar a la solidaridad de los empresarios para que nos apoyen en este ejercicio que nos ayudará a mantener viva la tradición silletera”, agregó Londoño.

De concretarse este plan padrino, los envigadeños tendrían la posibilidad de disfrutar del espectáculo de elaboración de las silletas a través de recorridos virtuales que la Alcaldía transmitiría desde las diferentes fincas de Perico y Pantanillo.

Por ahora todas las familias silleteras están “en la vereda y a la deriva, como decimos acá”, asegura Freddy Ríos, quien en compañía de su esposa creó dos viveros con capacidad para producir cada semana entre 200 y 300 ramitos de estatis, una flor muy pequeña que a simple vista parece de papel y que es ideal para armar silletas por su larga vida útil.

Pero la realidad es que la familia Ríos tuvo que bajar sus niveles de producción a menos de la mitad “porque la demanda es mínima”, tampoco han decidido cultivar otros productos como hortalizas, porque es a lo que se están dedicando otros silleteros y campesinos de la zona.

Por eso esperan que nuevamente puedan llevar, tal y como al inicio de la pandemia, sus flores hasta los hogares de los envigadeños y garantizar que la cultura silletera siga floreciendo en estas dos veredas de Envigado.