La empresa Procinal confirmó que antes de terminar el mes se habilitará el primer autocinema del Valle de Aburrá y será en el parqueadero superior del Centro Comercial Mayorca. Así se revivirá este modelo que fue famoso a mediados del siglo XX.

JUNIO 8 de 2020 | Por: JULIANA VÁSQUEZ

Después de más de dos meses desde que se decretó por primera vez la cuarentena nacional por el Covid19, bien en es sabido que la industria del entretenimiento no solo sufrió un gran revés económico, sino que es una de las que permanecerá sin reactivarse por un largo periodo y su futuro es bastante incierto ante la imposibilidad de reunir a las masas en espacios cerrados.

El cine, por supuesto, no fue ajeno a esta crisis. Y aunque en principio las empresas exhibidoras tomaron medidas como limitar el aforo de las salas a 50 personas, menos de una semana después tuvieron que cerrar sus puertas. Las pantallas se apagaron indefinidamente y los espectadores se fueron a casa a conformarse con la oferta televisiva, los programas de membresías como Netflix o PrimeVideo y las crispetas caseras.

Pero la esperanza de volver al cine, aunque sea de otra manera, se reavivó a principios de mayo cuando la exhibidora Procinal y la empresa de entretenimiento Grupo Belisario anunciaron cada una que ya preparan todo para tener los primeros autocines de la ciudad. ¡Sí señores! Como si se tratara de una vieja escena de película norteamericana, podremos ir a ver una película sin bajarnos del carro y, lo mejor es que incluirán el servicio de confitería para disfrutar de esos perros con crispetas azucaradas y gaseosas que tanto se consumen en las salas convencionales.

Andrea Marín, vocera de Procinal, confimó que una pantalla de 14 x 8 metros estará ubicada en la terraza de Mayorca con capacidad para 34 vehículos y donde solo dos pasajeros podrán ingresar y sintonizar en una emisora el audio de la película en alta calidad. Serán solo dos funciones al día: 7 p.m. y 9 p.m.

CARROS Y CINES, UNA FÓRMULA DE ANTAÑO

Los autocines se popularizaron en Estados Unidos en los años 50’s y 60’s luego de que en 1932 el magnate Richard M. Hollingshead, un fabricante de coches en Camden, New Jersey, instalara un proyector en el capó de unos de sus vehículos para convocar a espectadores que quisieran ver una película desde su propio palco. A este estreno asistieron unas 600 personas y se cree que el propósito de Hollingshead nunca fue crear un autocine sino simplemente promover sus vehículos.

Curiosamente, y a pesar de la poca calidad técnica de este tipo de exhibición en aquellos años, la experiencia de la privacidad del automóvil y la intimidad de las parejas y familias -que podían ser tan silenciosas o bullosas como quisieran-, sumada a la vista panorámica de los grandes campos sobre los que se instalaban estos negocios, hicieron que esta práctica se popularizara al punto de llegar a tener más de 4.000 autocinemas solo en Estados Unidos y, por supuesto, esta nueva cultura se dispersó por países como Canadá, Cuba, Venezuela y Colombia, solo por nombrar este lado del hemisferio.

Con el pasar de los años vinieron mejoras técnicas para garantizar mejor imagen y distribución de sonido, pero eso no bastó para que los amantes del cine siguieran disfrutando de este plan en el que muchas veces el mal clima obligaba a la gente a quedarse en casa. El declive de los autocines fue imparable, en Estados Unidos se calcula que sobrevivan apenas unos 500.

¿NEGOCIOS VIABLES?

¿Pero cómo será posible que una práctica que ya estaba en desuso vuelva a ganarse el corazón de la gente, de esos espectadores que ya conocen la comodidad y la calidad de una sala de cine y que, probablemente nunca han vivido la experiencia de ir a un autocine?

Para Maderley Ceballos García, coordinadora general de la Cinemateca Municipal de Medellín, el carácter de novedad sería uno de los ganchos de este nuevo servicio, “solo por vivir esta experiencia por primera vez, la gente querrá asistir, siempre que tengan la capacidad económica para hacerlo porque ir a un autocine no va a ser más barato que ir a una sala de cine”, explica.

El reto para las empresas exhibidoras y de entretenimiento que ya están construyendo sus autocines será brindar un servicio pueda suplir las diferencias técnicas respecto a las salas convencionales o de lo contrario sus nuevos negocios solo ganarán público mientras permanezcan las restricciones y controles por el Covid19, pues “cuando vas a una sala tienes más intimidad, desde la silla puedes apreciar muchos detalles de la obra, una imagen nítida y una calidad de sonido única, mientras que en un autocine tendrás que adaptarte a la luz ambiente, a una distancia mucho mayor de la pantalla y a un sistema sonido muy diferente, así que la competencia con una sala convencional estaría muy difícil”, aclara la experta.

Pero para algunas empresas, esta idea de negocio no es una medida desesperada para salir del paso mientras dure la crisis, sino un modelo que esperan sostener el tiempo: “El cierre de las salas de cine nos permitió sentarnos a pensar el negocio, que no es que se reinvente, porque esperamos poder abrir nuestras salas, sino que se complementa. Así nacieron otras alternativas que, en el día a día de la operación natural no habíamos identificado y que nos permitirán seguir ofreciendo las historias del cine”, aseguró Juan Carlos Mayungo, director Administrativo y Financiero de Cinemas Procinal.

Tampoco hay que olvidar que además de los protocolos de bioseguridad con que deberán contar para minimizar el riesgo de contagio de coronavirus, los autocines también deberán cumplir con la normatividad de la Ley de Cine de Colombia que exige, por ejemplo, tener los derechos de exhibición de las películas, hacer el control de ingreso de espectadores de acuerdo con la edad permitida, solicitar todos los permisos propios de un evento en el espacio público con la alcaldía local y, no menos importante, declarar y pagar las cuotas correspondientes por el recaudo de taquilla al Fondo de Desarrollo Cinematográfico que promueve la producción de cine colombiano y procesos formación alrededor de esta industria.

Los amantes del cine continúan a la expectativa sobre cómo, cuándo y en qué lugares de la ciudad funcionarán estos autocines. Todavía no sabemos cuánto valdrá una boleta, cómo se escuchará el sonido en un espacio abierto o si podremos asistir en familia. Aunque Procinal anunció que a comienzos de junio estaría listo su primer autocine, por ahora solo queda mantener viva la esperanza de volver a disfrutar del séptimo arte en la gran pantalla.