El parque recreativo de Envigado fue inaugurado en 1986 y para su época era un gran centro de diversiones. 34 años después, los niños de Envigado se ilusionan de nuevo con la posibilidad de ese gran parque acuático con el que han soñado varias generaciones.

MARZO 20|2020

Con una piscina, una cancha de tenis y un carrusel fue inaugurado en diciembre de 1986 el primer parque infantil en Envigado. En una época en la que no abundaban las unidades residenciales con piscina ni los escenarios públicos para el deporte y la recreación, este se convirtió en el gran lugar de encuentro para las familias envigadeñas.

Algunos años después comenzaron a llegar otras atracciones mecánicas que sirvieron para distraer y entretener tardes enteras a los más pequeños de la familia. Pero hoy la historia es diferente.

Violeta y dos de sus amigas dan vueltas en los “huevos”, una especie de rueda pequeña en la que giran sobre su propio eje mientras miran al frente todo el tiempo, luego bajan y corren hasta los pasamanos y lisaderos que están a unos cuantos pasos y siguen jugando mientras sus papás las observan de cerca. Venir al parquecito se les ha vuelto rutina, pues aquí reciben las clases de iniciación y formación deportiva del Inder de Envigado al menos dos veces por semana.

Los demás niños aún están entrenando en la placa polideportiva. En el barco de pelotas juega Daniel, de 6 años, solo, mientras su abuelo intenta tomarle una fotografía. Las demás atracciones están vacías, quizá más tarde cobren vida cuando los pequeños terminen de entrenar, pero por ahora reina el silencio y solo se ven al fondo dos abuelas que conversan en una banquita mientras esperan que comience su clase de musicoterapia.

Con los años, la espectacularidad de las atracciones se fue perdiendo, muchas nunca fueron cambiadas y hoy son solo estructuras viejas y oxidadas que no se pueden usar y que están ahí para aportar al aspecto descolorido del parque. Ni la rueda panorámica, ni el tobogán seco ni las sillas voladoras volverán a funcionar, su deterioro es tal que arreglarlas y hacerles mantenimiento ya no es una opción. Y mucho menos ahora que la remodelación es inminente.

Tras los barrotes anaranjados de este parque, que se convirtió en un punto de georreferenciación en plena calle 43A, se esconde un universo diferente, inimaginado para quienes solo lo ven desde afuera. El espíritu del lugar se transformó. Sí, hoy no es un parque de diversiones, aunque siga llevando el nombre de ‘Parque Recreativo’. Es más bien un espacio de encuentro que la administración municipal, en cabeza de su Instituto de Recreación y Deportes, ha destinado para el desarrollo de otras actividades de esparcimiento, formación, actividad física y prácticas deportivas para todos los envigadeños, sin importar su edad.

Y este espacio que entró un poco en desuso para los más pequeños, al menos en lo que a diversión se refiere, se convirtió en una opción de formación para las instituciones educativas que ocupan la agenda de las dos ludotecas disponibles, y para la Secretaría de Movilidad que realiza los cursos de educación vial en la pequeña pista de carros diseñada en la parte más alta del terreno y que limita con el barrio El Dorado. Además, algunas clases como yoga, hidroaeróbicos, musicoterapia y spinning tienen una participación recurrente de usuarios de más del 70%.

Las dos piscinas, como en los viejos tiempos, siguen siendo uno de los grandes atractivos para las familias que acuden con sus hijos más pequeños los fines de semana, pero aun así, durante años los envigadeños han soñado con un parque acuático moderno, con más capacidad de usuarios y, por supuesto, con atracciones mecánicas funcionales para quienes disfrutan de la ‘rueda chicago’ o del carrusel de caballitos como en las viejas épocas.

Y ese sueño por fin se hará realidad. Esa fue una de las promesas de la pasada administración, que no se cumplió. Apenas alcanzó a desarrollar unos diseños arquitectónicos que contemplan tres zonas: administrativa, acuática y de atracciones mecánicas, en los que se invirtieron cerca de 400 millones de pesos.

Durante el mes pasado la actual administración recogió ideas de la comunidad vecina del parque para proponer un nuevo diseño y avanzar en su remodelación, y a la iniciativa se sumaron los niños de tres instituciones educativas.

“Consideramos que el diseño que dejaron es bueno, pero también que se puede mejorar, y tenemos todo el derecho de hacer un proceso participativo, incluyente y a gran escala en el que los niños, que no tienen cédula ni pagan impuestos, también puedan participar como ciudadanos, porque queremos que el parque sea el que ellos sueñan”, explicó el alcalde Braulio Márquez.

El mandatario local también aseguró que pronto publicarán los nuevos diseños, que serían sometidos a votación, junto con los dejados por la anterior administración, para que sean los envigadeños quienes elijan cómo quieren su nuevo Parquecito Infantil. Un proceso similar como el vivido con el nuevo parque de El Dorado. 

Este es uno de los diseños en los que trabaja la alcaldía para el parque recreativo

En el parque, al fondo se escucha el crujir del trencito que en medio de un vaivén recorre la pequeña pista. Sobre él viajan seis niños en busca de un paseo, de tal vez algo de adrenalina, pero a la primera vuelta se desencantan, aunque algunos de ellos se siguen riendo ante la atenta mirada del joven bachiller encargado de esta atracción.

El tren se detiene y parece que la vida allí también lo hace. Pero el parquecito se resiste a morir y sigue soñando la pronta llegada de esa segunda vida tan esperada.

Por: JULIANA VÁSQUEZ POSADA

Fotos: Ciudad Sur / cortesía