La reconocida escuela de artes envigadeña estrenará sede en el 2019. El nuevo espacio es el sueño cumplido que los estudiantes, egresados y docentes han tenido desde su fundación y se convertirá en escuela metropolitana de artes.

POR JULIANA VÁSQUEZ POSADA

Sus muros exteriores se convirtieron en lienzos y un enorme mural colorido, pero viejo por cuenta del tiempo. Solo basta cruzar la puerta principal para que el sonido de las guitarras, timbales, flautas y algunas voces, guíen el camino al interior de la Escuela de Artes Débora Arango.

En la portería, atento a quien ingrese a la institución, está Juan Gonzalo Saldarriaga, quien desde hace cinco años trabaja como vigilante en el mismo lugar en donde terminó la primaria cuando era la Preparatoria Mesa y Posada, antes de convertirse en la famosa escuela de artes. Sonríe y recuerda todo lo que vivió en su infancia, pero se alegra todo lo que pasa allí. “Yo me estresaba mucho antes porque entraba mucha gente, pero entendí que todos vienen a aprender y a disfrutar la vida”, dice.

La actual sede es la cuarta de su historia, está ubicada en la esquina de la calle Guanteros y la carrera 39, antigua sede del Liceo Comercial, y en la que ya cumplió 17 años formando estudiantes en prácticas escénicas, visuales y musicales.

La vieja estructura son dos pisos de corredores largos y anchos, que son convertidos en ensayadores y lugares de estudio por los más jóvenes y gomosos. En el primer piso está el almacén, un estrecho cuarto donde guardan todos los instrumentos para los estudiantes que no cuentan con guitarras, tambores y demás. Es como un castillo de chocolate, pero para músicos.

Al fondo ya no hay música, se escuchan las pulidoras, sierras y demás herramientas. Artistas fabrican marionetas, máscaras y personajes mágicos para las producciones audiovisuales, porque allí también se aprende actuación, fotografía y producción.

Pero al subir las escalas el panorama cambia. La música aparece en todas sus formas, pero el sonido del timbal te hace caminar hasta el fondo del pasillo por donde hay que esquivar guitarras y partituras tiradas en el piso. En el último salón está el estudio de percusión y allí tres jóvenes, uno de ellos docente, ensayan lo que será su próximo montaje. Es imposible no moverse, el cuerpo lo hace por inercia ante las melodías portorriqueñas. Se trata de la orquesta Guataque Proyect, uno de las tantas que ha nacido en las aulas de la Débora Arango, al igual que la reconocida banda de reggae De Bruces A Mí.

María Alejandra, egresada del programa de música, conoció La Escuela mientras cursaba una tecnología en sistemas informáticos en otra universidad. Al mismo tiempo recibía clases de guitarra eléctrica, su primera pasión, como la llama ella. Fue su maestro quien la invitó a conocer los programas y a vivir la experiencia de ser alumna en una escuela de artes.

“Cuando estudias en un lugar como la Débora Arango te sientes en un mundo muy diferente al de otras universidades, aquí no hay espacio para ser cuadriculados, pero además, se vive en un ambiente tan cercano como el de una familia. Apenas conocí el programa de música supe que este era el lugar en el que quería estudiar”.

Y es que esta Escuela, que hoy atiende a casi cinco mil personas entre estudiantes de media técnica, técnicas, tecnologías y cursos de extensión, está muy lejos de ser una escuela de locos, como algunos la llaman, “es cierto que para ser artista tienes que ser un poquito loco”, dice María Alejandra entre risas, pero no tarda en aclarar que estas carreras exigen mucho esfuerzo, dedicación y sacrificios, “aquí no vienes solo a aprender a interpretar un instrumento o cantar, cuando estudias música también aprender sobre gestión, sobre producción y hasta cómo debes venderte como empresa. Aquí somos tan profesionales como cualquier estudiante de otra universidad”.

La mejor prueba del buen nivel que tiene esta escuela es precisamente la proyección profesional de sus estudiantes y egresados. María Alejandra, por ejemplo, terminó inclinándose por el canto y la investigación. Hoy hace parte del coro de esta institución y de una de las orquestas de la Red de Escuelas de Música de Envigado, además, ahora integra el equipo administrativo de La Escuela como asistente de investigación.

La transformación

Medio siglo después de su fundación, la Débora Arango podrá disfrutar de una sede nueva, diseñada y pensada con las mejores condiciones técnicas para la formación de profesionales en prácticas artísticas diversas. La Escuela quedará ubicada al lado del Parque Cultural y Biblioteca Pública Débora Arango en el sector que desde ya se conoce como el “corredor de educación” de Envigado.

“En esta nueva sede se mejorarán las condiciones de muchos de los espacios que hoy tenemos como la biblioteca, los salones de música y los laboratorios, pero también vamos crecer en cantidad, se duplican los estudios de grabación y vamos a tener otros espacios que hoy no tenemos como un auditorio con capacidad para más de 200 personas y parqueaderos”, explica el asesor de Planeación de la Institución, Jairo Muñoz Díaz.

La obra, cuya primera fase tendrá un valor aproximado de 18.000 millones de pesos provenientes de la Gobernación de Antioquia, el Municipio de Envigado y el Área Metropolitana, ya está en marcha y se espera que esté terminada antes de finalizar el primer semestre de 2019.

“Con esta sede esperamos no solo buscamos crecer en capacidad para atender estudiantes, sino también ampliar la oferta académica que es un tema en el que ya estamos trabajando para tener seis programas más y, finalmente, posicionarnos como una escuela metropolitana de artes”, agrega Muñoz.

Estudiantes y docentes creen que la nueva sede, ubicada frente a la Biblioteca que lleva el mismo nombre de la artista evigadeña, los acerca más a cumplir nuestro sueño de que esta escuela pueda tener carreras profesionales, no solo técnicas y tecnologías como hasta ahora. “Muchos llevamos años soñando con esto”, asegura Sebastián Múnera, docente de percusión latina.

Las obras han generado malestar entre algunos pobladores porque aseguran que se perdió parte de una zona verde utilizada por decenas de personas para descansar, leer o hacer picnic, sin embargo la Alcaldía de Envigado adelanta la adecuación en un lote cercano para garantizar este tipo de espacios. Así las cosas, el próximo año se consolidará mucho más el corredor cultural de este municipio que integrará la Casa Museo Otraparte, la Casa de Cultura, la Casa Blanca, y la Biblioteca y Escuela de Artes Débora Arango.

Fotos: CIUDAD SUR y Alcaldía de Envigado