Condenados a la extinción

Más de 150 perros, pertenecientes a razas denominadas como potencialmente peligrosas, fueron abandonados en el Valle de Aburrá entre febrero y marzo de este año, muchos de los cuales terminan muertos. Solo en Itagüí y Envigado, 25 perros, en su mayoría de razas Pitbull y Bullterrier, son sacrificados semanalmente.

Tal parece que la  Ley 1801 de 2016, por medio de la cual se expidió el nuevo Código Nacional de Policía y Convivencia, sentenció al exterminio a estos caninos en un proceso lento pero seguro. Según explica Juliana Álvarez, directora del Hogar Amigo Fiel de Envigado, a ese albergue para animales llegan en promedio cada semana doce perros de las razas Pit bull y Bull terrier que, por sus condiciones, deben ser sacrificados.

“Son perritos que recibimos en condiciones médicas muy delicadas, que han aguantado hambre durante días, que son maltratados físicamente. Es muy poco probable que se recuperen y, cuando lo hacen, se convierten en un peligro para los demás animales que atendemos porque terminan agrediéndolos”, explicó Álvarez.

La situación no es muy diferente en Itagüí. Óscar Darío Cálad Ángel, del programa Bienestar Animal de la secretaría de Medio Ambiente, asegura que semanalmente reciben entre doce y catorce denuncias por abandono que son atendidas. La cifra tampoco es alentadora, en el 99% de los casos es necesaria la eutanasia para los perros.

A estas condiciones de abandono y altas cifras de mortalidad se suma que la Ley obliga a los propietarios de las mascotas potencialmente peligrosas a registrarlas ante la alcaldía de cada municipio. Para ello, los ciudadanos deben cumplir con varios requisitos: uno de ellos, garantizar la no reproducción de estos animales.

“Si los Pit bull y los Bull terrier no pueden reproducirse, si están muriendo a temprana edad, lo inevitable será que se extingan tarde o temprano”, puntualizó Cálad Ángel.

A través de las redes sociales se hacen a diario numerosas denuncias de abandono de este tipo de mascotas. El problema, según Andrés Tobón Villada, subsecretario de Gobierno Local y Convivencia de Medellín, radica en la desinformación. El nuevo Código de Policía contempla la exigencia de una póliza para los poseedores de los llamados perros peligrosos.

“El código castiga con una multa tipo 2, equivalente a 196.725 pesos a quienes saquen a pasear mascotas potencialmente peligrosas sin correa y sin bozal. Además, castiga con una multa tipo 4, de 786.898 pesos, a quienes no tengan la póliza y el registro de tenencia para estos perros”, explica Tobón Villada, quien además advierte que por el momento las sanciones son pedagógicas.

El temor a pagar valores tan altos, y en muchos casos la imposibilidad económica para adquirir un seguro que hasta ahora no ha sido reglamentado, lleva a las personas propietarias de perros Pitbull y Bullterrier a tirarlos a la calle.

 

 

¿Por qué son peligrosas estas razas?

Entre los perros denominados como potencialmente peligrosos aparecen el Dóberman, el Rottweiler, el Pit bull y el Bull terrier. El mayor número de incidentes conocidos sobre ataques a personas involucran a los dos últimos. Juliana Álvarez, directora del Hogar Amigo Fiel, asegura que lo que falta es cultura por parte de los propietarios de estos caninos.

“Son perros con mucha energía y esa energía tiene que ser bien canalizada, hay muchos que son nobles, buenos amigos y es porque les han dado el cuidado adecuado. Hay otros a los que desde cachorros los acostumbran a ser agresivos, los entrenan con llantas para pelear, los alimentan mal, los reprenden de manera violenta y con frecuencia, es normal que tengan una reacción negativa”, afirma Juliana.

Ahí aparece otra explicación para los crecientes casos de abandono de estas mascotas que terminan siendo sacrificadas. Por lo general no son perros para las familias, “son animalitos que gustan mucho a los jóvenes en los barrios y los adquieren para sentirse fuertes, importantes. Muchos de estos perros reciben hasta alucinógenos y son, inclusive, usados como arma de defensa por los muchachos cuando son requeridos para una requisa”, afirmó el General Óscar Gómez Heredia, Comandante de la Policía Metropolitana.

Según las autoridades, un alto número de propietarios cumplen con las características anteriormente mencionadas y además no cuentan con ingresos económicos estables que les permitan dar un buen cuidado a sus mascotas. Eso, sumado al temor por la reglamentación y las sanciones, ha influido para que muchos Pitbull y Bullterrier terminen como perros callejeros.

Por eso Ángela Reyes, directora del albergue Los Ángeles de Caldas, creó el grupo de perros Potencialmente Amorosos conformado por cerca de 30 caninos de esta raza. “Ellos requieren mucho amor, pero sus dueños y el nuevo Código de Policía los están condenando a la muerte”, sentenció Reyes.

El panorama es crítico. La indignación ciudadana ante el abandono crece tan rápido como el repudio de quienes se sienten atemorizados por este tipo de mascotas. El problema se torna más bravo que el mismo perro y corre una velocidad que supera a la de estos animales, que de agresores pasaron a ser los agredidos. La sociedad los ha vuelto su carnada y los condena a la extinción.

 

Por: Byron García

@prensaciudadsur