El carterito del amor

Vestido siempre muy elegante, como para la ocasión. Jean algo desgastado, camisa a rayas y corbatín negro. Chaleco vino tinto con un corazón tejido en su lado derecho como quien quisiera tener dos corazones. Un kepis gris como cualquier otro cartero y unos zapatos largos negros con pintas de colores. PUBLICADO FEBRERO 2017

Cuelga en uno de sus hombros un maletín de cuero desteñido en el que carga cartas, tarjetas, una pluma, bombas, malabares y las palabras de aquellos enamorados que no se atreven a escribir o que no pierden el encanto de sorprender.

Su barba como su pelo es blanca, aunque de allí cuelga una larga trenza. Sus arrugas son evidentes y su ceguera no le impide llegar siempre  a su destino. La nariz roja resalta más el blanco de la sonrisa con la que siempre saluda a cada transeúnte que se inquieta con su presencia y se lo topa en la calle.

Juvenal Juanetes habita en el corregimiento San Antonio de Prado, desde donde sale casi a diario en su moto de cilindraje cien, para recorrer los municipios del Valle de Aburrá, algunos del oriente y del suroeste antioqueño, en busca de los remitentes de las cartas que le encomiendan.

Desde hace cinco años, don Juvenal decidió montarle competencia a los mensajes de whatsapp, a los emoticones, a los mensajes de textos y a los audios que se volvieron costumbre a la hora de enamorar. Tal vez recordando las mujeres que enamoró cuando era joven, le mostró a los de ahora que en el siglo pasado se enamoraba con cartas y mensajes escritos a manos, empacados en un pequeño sobre y si se quiere, sellados con saliva.

“La tecnología es un arma de doble filo porque a veces por whatsapp los mensajes pueden entenderse como no es. Por eso es mejor las cartas, además porque no podemos perder esas tradiciones que son muy bonitas”, explica don Juvenal, mientras saca las cartas de sus maletín.

Ha sido tal la acogida, que el Carterito del Amor ya ajusta cinco años ayudando a celebrar cumpleaños, aniversarios, reparar amores, cautivar algunos nuevos y hasta rescatar la mujer amada. “Una vez un señor me mandó para la casa de suegra a que rescatara a su esposa y a la hija que se habían ido por una pelea. Les gustó tanto la sorpresa que regresaron”, recuerda mientras sonríe.

Don Juvenal Juanetes dice que por estos días su corazón anda lleno de amor, aunque ha tenido episodios de tristeza los que le han servido para saber cómo reconquistar un amor herido. Pero todo no ha sido fácil, a veces los perros lo hacen correr más de la cuenta y sus juanetes se hacen más grandes con el paso de las cartas.

Detrás de este cartero del amor, está Julián, un joven actor de teatro oriundo de Itagüí y que quiso compartir su talento de improvisación y defensa del amor con quienes no poseen esa habilidad. Julián, o Juvenal, continuará caminando por los barrios del valle de Aburrá entregando cartitas, cartas y cartotas de amor, sin importar cuánto avance la tecnología o cuantos perros vayan detrás de él.