Itagüí, del miedo a la esperanza

La violencia se había apoderado de Itagüí y con ella, el miedo y zozobra de sus habitantes y visitantes. En 2009, el año más violento, allí fueron asesinadas 335 personas, mientras que en 2010, la cifra llegó a 307, muchos de ellos producto de la disputa por el control del territorio de los combos delincuenciales en barrios como Calatrava, San Pío, San Francisco, La Unión, Rosario y el corregimiento El Manzanillo. PUBLICADO 5 FEBRERO 2017

Los desplazamientos forzados, extorsiones a conductores y comerciantes, así como el microtráfico y el hurto a residencias, vehículos y comercio, eran el pan de cada día en los distintos barrios del municipio. Sumado a la falta de operatividad de las autoridades y de algunos casos, el desinterés y ausencia de algunas instituciones.

Itagüí fue catalogado como el municipio más inseguro y violento del país y uno de los más peligrosos de Latinoamérica y no era para menos. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes estaba desbordada y las plazas de comercialización de alucinógenos eran normales en todos los barrios, convirtiéndose en fuente de empleo y de generación de dinero para más droga, compra de armas y disputa territorial. La guerra entre combos, se hacía más cruda, más sangrienta.

Tras la llegada de Carlos Trujillo a la Alcaldía de Itagüí en 2012, su principal apuesta fue recuperar la seguridad, sin embargo la asesoría del expresidente Álvaro Uribe generaba preocupación entre defensores de derechos humanos por los posibles abusos de la fuerza pública.

La Sijin y el Gaula de la Policía llegaron al municipio para combatir la extorsión y los golpes a las estructuras criminales llegaron con el paso de los meses y las bandas de La Unión, Calatrava, El Ajizal y El Pedregal eran continuos. Los homicidios se fueron reduciendo a tal punto que en 2016, la cifra no pasó de 27 casos, es decir, se había logrado la media internacional de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes (Itagüí cuenta con 270.000), algo impensado hace seis años.

Pese a ello, el hurto al comercio y residencias, así como la extorsión también a comerciantes y conductores, sigue siendo la mayor preocupación en este municipio. Según el alcalde León Mario Bedoya, durante el 2016 la extorsión se redujo en un 59% con respecto a los casos del 2015 y medidas como la prohibición del parrillero hombre en motos, permitiría combatir el hurto a pesar del malestar de la comunidad.

“No es que toda la gente que anda en moto vaya a delinquir. Los delincuentes usan este medio para cometer homicidios, fleteos, hurtos, atracos a bancos. Por eso ampliamos la restricción porque era la forma que ellos encontraban para desplazarse”, explicó Juan Carlos Zapata, secretario de Gobierno.

El 2017 inició con el anuncio de un golpe al corazón de la banda Yarumito, dedicada al hurto y a la extorsión en el sur de Itagüí. El mismo director nacional de la Policía, general Jorge Nieto, presentó el resultado del operativo que dejó 32 capturados, señalados de extorsionar a habitantes y comerciantes, incluso algunos desde la cárcel.

Pero la disputa entre grupos criminales está vigente. Muestra de ellos fueron los dos hombres que aparecieron muertos en la vereda Ajizal el pasado 12 de enero, ambos con impactos de bala y a una distancia de 400 metros, en límites con el corregimiento Altavista de Medellín. “Esto es producto del enfrentamiento entre los combos de Ajizal y Altavista”, indicó el Secretario de Gobierno.

¿Qué sigue? Según el alcalde Bedoya, el trabajo conjunto con la Policía Metropolitana, la Sijín, El Gaula y el Ejército, han permitido que Itagüí haya superado su época más violenta. “A la fecha se han capturado 2.737 personas por los delitos de tráfico y fabricación de estupefacientes y este año vamos a garantizar al menos siete operaciones contra las estructuras que continúan en el municipio. No vamos a permitir que sigan afectando a la población”, advirtió.

Mientras la Alcaldía y Policía continúan con los operativos e implementando programas para la prevención de consumo de alucinógenos en instituciones educativas, la comunidad destaca el avance en la seguridad, pero pide más. “Esto ya no es como antes, ya no da tanto miedo, pero los robos siguen sobre todo en las casas. Ojalá le pongan cuidado a eso”, indicó don Héctor Rivas, habitante de Itagüí.

 

REDACCIÓN CIUDAD SUR

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