Fernando González volvió a caminar por Envigado

Camisa color zapote, pantalón café oscuro; boina y zapatillas del mismo color. En una mano sostiene su zurriago del cual cuelga un reloj azul y su maletín en la otra. Así, el filósofo y escritor Fernando González se pasea de nuevo por las calles y parques de Envigado, tal y como lo hacía iniciando el siglo XIX por las rutas empedradas que lo sacaban de su casa. Esta vez, ya con aceras y calles pavimentadas, el Brujo de Otraparte quiere enamorar a sus vecinos para que lo acompañen en su viaje a pie. PUBLICADO DIC 2016

El 21 de diciembre de 1928 Fernando González en compañía de su secretario y confidente de viajes Benjamín Correa, emprende un largo trayecto desde Envigado, pasando por el oriente antioqueño, Aguadas, Salamina, Aranzazu, Neira, Manizales, Cali, Buenaventura y Armenia hasta llegar al Nevado del Ruiz, para luego retornar a Envigado. El viaje podría parecer normal, pero este se hizo en su mayoría a pie.

“La vida no es un sueño, es un viaje: un viaje a pie. Y para viajar hay que estar despierto, ¿no?”, dijo González al presentar su relato y parece que ese sueño no ha concluido, puesto que luego de su muerte en 1964 el Brujo Otraparte, como lo conocen sus más fervientes lectores, regresó a las calles de su municipio natal con una misión clara: hacer que sus vecinos vuelvan a viajar a pie y que ese viaje sea seguro.

Mientras camina erguido por el parque principal, los transeúntes lo miran con asombro, preguntándose si es el mismo, un nieto muy parecido o un fanático lector que trata de imitarlo. “Viajar a pie te permite mirar y disfrutar los paisajes, saludar a la gente, evitar el estrés y estar más saludable”, dice don Fernando mientras avanza en su caminar.

-       “Don Fernando González, ¿cómo está?”, le grita Juan Vélez, habitante de Envigado al topárselo cerca al parque principal.

-       ¿Vos me conocés?, le pregunta el escritor asombrado.

-       ¡Claro que sí!, yo me leí su Viaje a Pie, le contesta.

-       Mira entonces, te entrego esto, es una invitación a San Andrés, pero a pie.

Juan se ríe y guarda el tiquete en su bolso.

La conversación no duró mucho, pero lo suficiente para que el mensaje quedara claro. “Es una campaña necesaria porque ya todos se mueven solo en carro y nos estamos ahogando con tanto humo. Ojalá algún día entendamos que caminar es mejor”, dijo Juan.

Con la estrategia “Mete el Cambio”, la Secretaría de Movilidad de Envigado pretende invitar a los ciudadanos caminar más la ciudad de manera segura, ahorrar tiempo desperdiciado en congestiones vehiculares y aportar a la descontaminación ambiental. ¿Pero qué tan fácil es caminar en Envigado? La misma dependencia municipal emprendió “Viaje a Pie”, una serie de trayectos por diferentes sectores para conocer y reconocer las historias que allí se esconden, pero también para identificar los obstáculos por los que tiene que atravesar los peatones.

Carros parqueados en las aceras, muchas de ellas en mal estado o sin continuidad; y señales de tránsito, árboles o semáforos a la mitad de las rutas camineras, son algunas de las trampas que deben sobreponer los caminantes, pero en especial las personas con movilidad reducida en Envigado.

“Estamos haciendo una acta de cada viaje, para luego hacer correctivos necesarios para garantizar que cualquier persona pueda movilizarse a pie o en silla de ruedas por cualquier parte del municipio”, indicó Felipe Villegas, Directo de Seguridad Vial de Envigado.

Mientras la Alcaldía continúa identificando los puntos  a mejorar en las calles y aceras de Envigado, Fernando González sigue recorriendo los barrios del municipio para convencer a chicos y a viejos, sin importar si lo reconocen o no, a que metan el cambio, a que se bajen del vehículo y lo acompañen en su eterno viaje a pie.

 

Alejandro Calle Cardona

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