El aumento de hurtos es ahora el tema de conversación entre los habitantes de Sabaneta. Aunque las cifras de delitos se han reducido de manera drástica en lo que va corrido del año, la sensación para muchos es de inseguridad a la hora de transitar por cualquier sector, ya sea caminando, en bicicleta o en su vehículo. Este es el relato de una habitante de Sabaneta.

PUBLICADO 30 DE JUNIO 2020 ANDREA ZULUAGA*

El robo que sufrió el exfutbolista Víctor Aristizábal, y que sorpresivamente resolvió rápidamente la policía, es tan solo una pequeña muestra de lo que vivimos en este municipio. La sensación de inseguridad nos está robando la tranquilidad que nos atrajo y sedujo a vivir en este pequeño rincón con uno de los mejores índices de calidad de vida del país.

Camino a diario por las calles de la vereda San José y otros barrios del municipio, pero desde hace algunas semanas el miedo me ha invadido al ver grupos de motociclistas con placas tapadas y quizá buscando su próxima víctima: conductores o peatones que tengan a la mano relojes, celulares, bolsos o billeteras que puedan extraer con facilidad.

Lo que más inquieta es que dichas motocicletas transitan con gran facilidad por el centro del municipio y pasan desapercibidos para los policías o agentes de tránsito. La calle 77 Sur, que conecta con el puente Rafael Uribe Uribe, se ha convertido en una ruta de escape para los ladrones, quienes después de cometer los hurtos salen a gran velocidad y se pierden en otros lugares como La Estrella o la Autopista Sur, a los que se llega a través de este intercambio vial.

Cuando la Alcaldía cerró las fronteras para evitar el contagio de coronavirus, también sirvió para contener a los ladrones, pero tras la reactivación económica las cosas se han complicado. Pese a los puestos de control que adelantan  la Policía y el Tránsito ocasionalmente,  estos no son impedimento para los ladrones, que solo tienen que modificar la ruta para evadir a las autoridades y cumplir con su objetivo.

MIEDO Y FRAGILIDAD

La vereda San José ha tenido una gran transformación en los últimos años debido al crecimiento urbanístico, al igual que otros sectores del municipio. Las unidades residenciales aumentaron, las personas que deciden caminar y deportistas que tratan de disfrutar del ambiente campestre también, pero estas se convirtieron en carne de cañón de las bandas delincuenciales. Insisto, lo de “Aristi” tan solo fue un caso mediático, pero la realidad es mucho más grave.

Desafortunadamente, los hurtos en las calles no son la única problemática, también hay espacios públicos afectados por esta situación y por el consumo de drogas, tal como sucede en los bajos del puente Rafael Uribe Uribe, que conecta con la estación Estrella del metro. Y esa sensación de inseguridad aumenta cuando se es mujer.

Decenas de personas llegan hasta allí para hacer ejercicio en el gimnasio al aire libre, llevan a pasear a sus mascotas o a sus hijos al parque infantil y la pista de bicicrós. También es un lugar de tránsito para todas las personas que entran y salen del municipio por medio del sistema masivo de transporte, muchas de las cuales prefieren caminar desde o hasta sus hogares, tal y como lo promueven las autoridades para contribuir con el medio ambiente.

Una tarde salí a caminar con mi perro y un hombre comenzó a seguirme. Por fortuna, trabajadores de EPM se percataron y me acompañaron hasta mi casa, en el camino me dijeron que no era la primera vez que les tocaba hacer lo mismo.

Las quejas por hurtos y la falta de presencia de la Policía son constantes. Es recurrente escuchar quejas de los vecinos, quienes aseguran que ven personas extrañas rondando en bicicletas o escondiéndose detrás de las columnas de concreto para consumir drogas. También se han mencionado algunos intentos fallidos de robo de perros de raza de personas que frecuentan las zonas verdes.

“Ya uno no puede hablar tranquilo por celular, ponerse el reloj, tener audífonos o sacar al perro, porque tiene varios ojos esperando el momento para quitarle a uno todo”, dice uno de ellos al preguntarle por la seguridad. Aunque prefiere no revelar su nombre, las quejas se replican en las redes sociales, donde los habitantes del municipio le piden medidas urgentes a la Alcaldía y a la Policía .

Las llamadas al cuadrante son continuas, pero la respuesta en muchas ocasiones es la misma: redactar una carta solicitando presencia de la Policía o que solo pueden atender un caso puntual que ya sucedió, es decir, acudir cuando la persona ya fue robada o agredida para dicho robo. ¡Ya para qué! Algunos decidimos enviar derechos de petición para solicitar mayor seguridad y aunque la respuesta ha sido cordial, la solución no se ve.

Sabaneta no para de crecer y no lo hará en los próximos años. Por eso los sabaneteños, los que siempre han vivido en este municipio y los que apenas llegan están molestos con esta situación, por eso piden mayor seguridad, control y la posibilidad de instalar CAI o puestos de policía en ciertos barrios y veredas.

EL ALCALDE RESPONDE

Tras conocer esta denuncia, CIUDAD SUR habló con el alcalde Santiago Montoya para conocer la realidad en materia de seguridad y las estrategias para mejorarla en los próximos años.

Lo primero que advirtió es que las cifras de los principales delitos han reducido, según las estadísticas entregadas por la Policía, el hurto a personas pasó de 301 casos en los primeros meses 2019 a 192 en el mismo periodo de este año, es decir, una reducción del 36%. La reducción del hurto a comercio fue del 54%, a residencias del 33%, el de vehículos del 40% y de motos un 49%. Hasta la fecha, solo una persona ha sido asesinada en el municipio. Además, este año han sido capturadas 187 personas en flagrancia.

“Hay que tener en cuenta varios factores, uno de ellos es que a todos los municipios nos redujeron un 25% de agentes de policías debido a la pandemia para evitar contagios, pero la gente no sabe o no ve este tipo de situaciones. Tenemos identificados combos especializados en el hurto que vienen a Sabaneta porque es un lugar muy atractivo para ellos”, advirtió el mandatario.

La Alcaldía de Sabaneta ya estableció un mapa de calor con los sectores más complejos, entre los cuales están la vereda San José, Calle Larga, la Carrera 45, el barrio Betania y San Joaquín, en la zona céntrica. Pero el Alcalde manifestó que recibió un municipio con graves problemas de venta y consumo de alucinógenos, así como con una infraestructura tecnológica obsoleta.

“Recibimos un municipio sin Dios y sin ley, por eso estamos haciendo operativos para atacar los expendios de alucinógenos. Recientemente instalamos cuatro cámaras LPR que identifican las placas de los vehículos y lo que vamos a hacer es renovar todo el sistema porque recibimos una tecnología muy vieja y que no está a la altura de lo que necesita el municipio. El mantenimiento cuesta 800 millones de pesos, lo que haremos es invertir en la renovación de la red de monitoreo”, manifestó Montoya.

El mandatario también aseguró que una de las apuestas del Plan de Desarrollo, recientemente aprobado por el Concejo Municipal, es mejorar las estadísticas y la sensación de seguridad de los habitantes que claman por medidas para evitar que las bandas sigan robando su tranquilidad.