Retocar, maquillar, embellecer. Esa tarea que es cotidiana para muchos, pero no todos se atreven con la muerte. En las salas frías de las morgues se almacenan los cuerpos tiesos, fríos, lúgubres. Del otro lado, o al frente, están sus maquilladores para darle su mejor cara antes del último adiós.

Un tipo de hechizo contra el odio que consiste en acomodar la carne destruida por la barbarie, en desvanecer las muecas de dolor que quedan en los labios y los párpados, en rescatar la sonrisa bajo los escombros de sangre y angustia, para salvar la belleza del difunto a través de gestos para que los suyos, aquellos que los aman, siempre puedan recordarlos.

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Ese fue el trabajo del maestro Henry Agudelo durante 19 años y que solo hasta ahora es revelado y publicado en Colombia. El reportero antioqueño fotografió a los jóvenes estudiantes de Tanatopraxia del Tecnológico de Antioquia que practican con los cuerpos que no fueron reclamados en Medicina Legal, con los cuerpos olvidados.

Este trabajo fue seleccionado como finalista en los premios Sony World Photography 2018, donde solo clasificaron tres colombianos entre los 50 mejores del mundo y que recibió más de 320 mil imágenes.

“Los ‘Jóvenes que embellecen la muerte’ son capaces de borrar las marcas de la muerte y curar las heridas, de tal manera que la imagen que el fallecido transmite a su gente es de paz, independientemente de las circunstancias de su muerte”, explica Agudelo, el único de los nuestros entre los nueve mejores trabajos.