Desde el primero de junio los centros comerciales podrán reabrir sus puertas y recibir clientes. Los protocolos y el pico y cédula reducirán el aforo al 70%, los visitantes vivirán una experiencia diferente a lo que se vivía en estos lugares de comercio y vida social. Visitamos Viva Envigado y conocimos los protocolos.

POR: ALEJANDRO CALLE CARDONA

Caminar por los pasillos vacíos del centro comercial al mediodía genera una sensación de soledad abrumadora, igual o mucho más que en las calles de la ciudad. Las puertas de los almacenes permanecen cerradas y otras tímidamente abiertas donde en su interior ultiman detalles de los nuevos protocolos antes de la reapertura.

A Viva de Envigado, el centro comercial más gran de país, llegaban hasta 120 mil personas en un día de mayor afluencia. Cuando abran nuevamente sus puertas no podrá superar los 17 mil visitantes. Hoy solo se ven algunos domiciliarios, vigilantes y empleados de cafés y entidades bancarias.

En cada una de las puertas de los almacenes hay un aviso que indica el número máximo de clientes, mientras que en la zona de comida las mesas solo tienen una silla, quien desee compartir un almuerzo o una charla tendrá que sentarse separado por un acrílico para evitar cualquier tipo de contacto.

Será una experiencia extraña. Aquellos lugares que sirvieron para hacer amigos, tener encuentros familiares o pasar la tarde, serán un experimento para un nuevo modelo de vida en medio de la pandemia.

Los centros comerciales cerraron antes de terminar marzo y desde eso ya han pasado más de 60 días. Solo unos pocos servicios pudieron permanecer abiertos y la soledad y el silencio se apoderaron de estas grandes estructuras en las que siempre reinaron la interacción social y las transacciones diarias de miles de millones de pesos.

Así vivieron el aislamiento y se prepararon para la reapertura estos centros comerciales del Aburrá Sur, que saben que serán el espacio en el que las personas vencerán el miedo y ganarán confianza a un nuevo estilo de vida que nadie sabe a ciencia cierto cuánto durará. Eso implicará estar registrado en varias plataformas y aplicaciones para poder ingresar y disfrutar nuevamente de estos espacios.

Los almacenes tendrán una etiqueta para informar la capacidad máxima de clientes.

Se instalarán medidores de temperatura y calor corporal.

Se desinfectarán continuamente los espacios comunes y almacenes.

El control será estricto para evitar cualquier riesgo de contagio.

En cada mesa solo estará ubicada una silla.

En zonas de comida, las mesas tendrán un acrílico para evitar el contacto.