La nueva planta de saneamiento está ubicada en el alto de Las Palmas en límites de Envigado y el Valle de San Nicolás, y recibirá las aguas residuales de la vereda Palmas y los sectores Corinto, Paraíso 1 y Paraíso 2.

MARZO 4| 2021

La planta tiene una capacidad de 2.5 litros por segundo y se espera que a futuro se pueda ampliar hasta 25 litros con la construcción de una planta que soporte esta capacidad, de acuerdo con el comportamiento de expansión del sector.

Con esta infraestructura EPM podrá sanear aguas residuales que están llegando a fuentes hídricas de zonas rurales de Envigado y oriente cercano, y al embalse de La Fe, para contribuir a calidad de vida de los residentes de la zona, en la que se encuentran varios proyectos de vivienda VIS, pero también al abastecimiento de agua potable en el Valle de Aburrá.

“Esto es tecnología de punta puesta al servicio de la comunidad, de un servicio público tan importante como el agua. Nuestro objetivo es contribuir a la armonía de la vida, con mejor agua y mejores servicios”, aseguró Mónica Ruiz Arbeláez, gerente General (E) de EPM.

Para poner en funcionamiento esta planta se construyeron 2,4 kilómetros de colectores y próximamente se conectarán los colectores de otros sectores como Palmas, Paraíso 3, la Institución Educativa Las Palmas y el Centro de Rehabilitación Brújula.

“La incidencia de esta obra es muy positiva en nuestro territorio, los habitantes de la zona nos han ayudo a desarrollarla y ahora tienen este beneficio, con todas las garantías de que no van a tener problemas de mal olor para no afectar la calidad de vida de los ciudadanos ni el comercio”, celebró el alcalde de Envigado, Braulio Espinosa.

Aunque en condiciones normales la nueva planta no debe generar malos olores, se implementó un sistema de control de olores de contingencia, a través de la inyección por nebulización de una solución de neutralización de olores ofensivos que se pudieran generar en los procesos de tratamiento.

En la obra se invirtieron cerca de 1.700 millones de pesos.