El ruido de las cuchillas, el polvo en cada una de las cuadras. Algunas con telas verdes, y otras, con tan solo un pequeño aviso color naranja anunciando que el paso de las volquetas podría generar algún peligro. En Sabaneta el dicho “este pueblo ya no es el mismo de antes”, cada vez se hace más realidad.

Según la Secretaría de Planeación Municipal, en el 2012 se otorgaron 113 nuevas licencias de construcción, mientras que en lo que va de 2013, ya son 79 las nuevas edificaciones con licencia. Muchas de ellas asentadas, donde en otrora estaban las primeras viviendas del municipio, aquellas construidas en la primera mitad del Siglo XX.

Encontrar casas de tapia y tejas de barro se hace con el pasar de los días más complicado. Algunas ya tienen en sus ventanas el aviso de “Se vende”, o la autorización de la Curaduría que anuncia una nueva construcción. Otras en cambio, aunque algunas conservan su tradicional estructura exterior, pasaron a ser bares, fondas, discotecas o restaurantes.

 Algunos de los que aún las habitan están a la espera de alguna jugosa oferta, dado el alto valor de la propiedad en el municipio; pero otros, muy pocos, aseguran que no caerán en la tentación del dinero.

Tulia Restrepo, de 90 años de edad, recorre el interior de su vieja casa, la cual asegura tiene más de 120 años. De la amplia sala pasa por el corredor donde está una antigua máquina de coser, hasta llegar al corredor adornado con centenares de flores, el cual da paso a una pequeña huerta ubicada el patio central.

Cuenta doña Tulia que su padre, Rafael Restrepo, le compró a los polacos la aquella casa por 8 mil pesos. “Mi papá hizo negocio con el señor Willis, quien vendía ropa a crédito en Sabaneta en ese entonces. Aquí nacimos y nos criamos diez hermanos”, relata.

Aún recuerda que en su infancia estudiaba en la escuela de Adelaida Correa, ubicada al frente de su casa. Doña Tulia asevera que nunca cambiara su vivienda “por un cucurucho de esos donde ahora vive la gente. Ahí no cabe nadie, parece uno encerrado”, replica ante la pregunta de si vendería su propiedad.

Ya son pocas las casas viejas que quedan en la zona urbana de Sabaneta. Atrás van quedando los grandes corredores para darle paso a los futuristas diseños arquitectónicos. Algunos propietarios aseguran que ante la oferta y el costo de los impuestos y el mantenimiento, la mejor decisión es vender. Otros, en cambio, como doña Tulia, aseguran que mientras vivan, sus casas no se tumban.

 

Lea aquí: «Esta casa no se vende»

http://www.ciudadsur.co/municipios/sabaneta/185-esta-casa-no-se-vende

Alejandro Calle Cardona

periodicociudadsur@gmail.com