“La violencia y la guerra nos unió, y por eso hoy luchamos con valor para que cede el odio y la tristeza que dejaron en mi corazón”, revela el testimonio de una de las víctimas del conflicto armado en el documental ‘No hubo tiempo para la tristeza’, realizado por el Centro de Memoria Histórica.

 

La pieza fílmica de 64 minutos está basada en el informe “¡Basta ya Colombia!” y hace un amargo recorrido por las poblaciones que sufrieron los mayores embates de la guerra en Colombia. Quizá no llegaron a todos, es imposible.

Pero allí hablan los indígenas de La Chorrera, en Amazonas; las de la masacre en Bojayá, Chocó (Fotos); y las del municipio azotado de San Carlos (Antioquia), donde diez mil de sus 18 mil pobladores fueron desplazados. También relatan sus historias las de Carare, en Cimitarra (Santander); las viudas de Valle Encantado, zona rural de Córdoba; y las víctimas de la guerra urbana de la Comuna 13 de Medellín, donde la operación orión dejó 72 muertos y 300 desaparecidos.

Testimonios que develan una cruel historia documentada en periódicos, ensayos, libros e informes; en algunas películas, pero que este documental deja ver más allá del dolor de los sobrevivientes. ‘No hubo tiempo para la tristeza’ muestra la tenacidad y coraje de las víctimas para resistir la presión de los grupos armados ilegales, para sobreponerse de la victimización y la lucha para reconstruir sus vidas.

Según Patricia Nieto, una de las investigadoras y guionista, los documentos (informe y documental) son pertinentes en este momento donde se negocia una salida al conflicto armado en la Habana, Cuba. “Una negociación debe sostenerse en un acuerdo por la verdad. El informe ‘¡Basta ya Colombia!’ es un relato que se aporta a saber qué pasó, cómo pasó, por qué pasó y quiénes son los responsables”.

 

El informe reveló que en 54 años de conflicto armado por lo menos 220 mil personas fueron asesinadas y 25 mil desaparecidas. Que entre los años 1995 y 2005, el país vivió la degradación de la guerra, con las prácticas paramilitares y guerrilleras, provocando cerca de 6 millones de desplazados.

Es tan revelador el informe, tan cargado de realidades, tal vez desconocidas para muchos e ignoradas intencionalmente por otros, que el presidente de Cine Colombia, Munir Falah, consideró que el documental era muy fuerte y tenía escenas demasiado crudas como para divulgarlo en sus salas de cine, violando incluso un acuerdo por $140 millones hecho con el director Gonzalo Sánchez.

Sin embargo, los colombianos ya lo pueden observar de manera gratuita a través de YouTube y conocer aún más la crudeza de un conflicto que a lo largo de cinco décadas ha mutado, pero que permanece en muchas poblaciones, generando más víctimas y dolor, aunque en Colombia, “no hubo tiempo para la tristeza”.