El nuevo sistema parece no tener la capacidad para mover a los habitantes de La Estrella, San Antonio de Prado e Itagüí. A los habitantes de barrios como Celoplats, San Francisco, Yarumito, El Rosario y Calatrava en Itagüí, por ejemplo, les cambió la rutina tras la salida de los buses tradicionales, la desaparición de rutas y la llegada del sistema SoloBus.

Las quejas de mal servicio y poca frecuencia son comunes, mientras que las autoridades aseguran que el nuevo modelo modifica hábitos y reduce la congestión, aunque no se descarta la llegada nuevos vehículos.

Ángela María Mejía dice ser una de las más afectadas con el nuevo sistema de transporte del municipio. Vive en la unidad residencial Colina de Asís, ubicada en el sector de Celoplast, entre el barrio San Gabriel y Suramérica, y tras la salida de los antiguos buses, asegura que ya le toca caminar y esperar más tiempo para poder viajar en las nuevas rutas.

“Antes teníamos una ruta que pasaba por la urbanización, ahora nos toca ir hasta San Gabriel o pasar la hasta la calle nueva, arriesgando nuestra vida, ya que esta vía es muy peligrosa porque muchos conductores de moto y vehículos no respetan el semáforo. Además los colectivos y los buses de SoloBus que cubre la ruta de Barcelona son muy demorados y generalmente nos toca pagar taxi”, asegura bastante molesta.

Al otro lado de Itagüí, en Calatrava, se suma el malestar de Cristian David Castañeda, quien  se queja de que la ruta que cubre el trayecto entre su barrio y el parque de San Antonio en el centro de Medellín no cumple su objetivo. “En hora pico para conseguir un bus se necesita casi que un milagro. Las frecuencias son demasiado demoradas y eso que ellos dicen que pasan cada 6 minutos cosa que es falsa”.

El 20 de agosto pasado se llegó un acuerdo entre las empresas Transportes Itagüí y Rápido Santa María para sacar de circulación 120 vehículos y terminar la modernización a través de la Alianza MEI. De esta forma, de cerca de mil 200 vehículos, de los cuales 80% eran microbuses, el sistema pasó a 282 de SoloBus, lo que redujo la contaminación, la congestión vial, pero también las frecuencias.

Por su parte, el concejal de Itagüí, Nelson Acevedo, criticó los resultados del nuevo sistema, el cual asegura ha desmejorado el servicio del transporte público, el abandono de rutas y las frecuencias. “La gente está llegando tarde a sus lugares de trabajo porque se demoran mucho más tiempo en pasar y cuando pasan, lo hacen llenos, sobretodo en la madrugada y mañana”, indicó.

Pero las autoridades defienden la modernización y racionalización. Explican que con el anterior sistema los buses pasaban cada 15 segundos por la Avenida Guayabal, generando problemas de contaminación y movilidad.

“Ahora la frecuencia está entre cinco y seis minutos. La gente se acostumbró que tenía que pasar un carro siempre que salía a buscarlo, pero en muchas ocasiones esos buses o colectivos iban vacíos aumentaba la contaminación”, explicó Viviana Tobón, subdirectora de Movilidad del Área Metropolitana.

La funcionaria asegura que el proceso no ha finalizado. Faltan por ingresar trece nuevos vehículos que continúan en proceso de ensamble y llegarán a cubrir las rutas de San Pío, Yarumito y San Francisco en noviembre, mes en que también entrará en operación la Tarjeta Cívica en el SoloBus.

Ante las reiteradas quejas, el Área Metropolitana analizará en diciembre los primeros meses del nuevo sistema. “Es un momento atípico para sacar conclusiones porque faltan más vehículos por llegar, pero si se requiere más flota, se vincula, este es el precio de la formalización y modernización”, indicó Tobón.

Mientras esto sucede, los usuarios tendrán que acostumbrarse a usar los buses repletos de gente en horas pico, a caminar algunas cuadras y a esperar algunos minutos más para tomar su ruta.

POR ALEJANDRO CALLE CARDONA