El 28 de diciembre Cristalería Peldar apaga su horno de fundición


Alejandro Calle Cardona

Economía / diciembre 20, 2018

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Luego de 70 años, se va una de las industrias icónicas de Envigado. El próximo 28 de diciembre apagará su horno de fundición y el municipio dejará de percibir al año 1.520 millones de pesos por impuestos de industria y comercio.

 POR CARLOS MARIO CANO RESTREPO

@carlosmariocano

Braulio Restrepo dice que recuerda más del pasado que del presente. A sus 89 años casi todo se le va de la memoria. Sin embargo, mantiene cerca los recuerdos de los 35 años que trabajó para la empresa que crearon Pedro Luis y Darío Restrepo Botero, cuyas iniciales dieron nombre a la Cristalería PELDAR a partir de 1949.

“Desde 1945 hasta ahora yo estoy comiendo de la empresa. Cuando voy para la casa y paso por ahí me da mucha nostalgia. Eso siempre me da tristeza, que poco a poco todo se vaya acabando”, dice don Braulio quien es uno de los trabajadores vivos de la época de la Vidriería Fenicia 2, que precedió al nacimiento de PELDAR y estaba ubicada en Caldas, cerca de la Locería Colombiana y al lado de la Fonda Káiser.

Esta vidriería fue comprada en 1939 por los hermanos Restrepo Botero a la Cervecería Bavaria. A partir de allí continuaron una historia de trabajo y dedicación que los llevó a construir la planta de Envigado, que comenzó obras en 1946 y acompañó durante siete décadas el crecimiento y transformación del municipio.

La historia de esta planta llegará a su fin el 28 de diciembre de 2018, fecha estimada para apagar el horno de fundición. A partir de ese momento comenzaría el desmontaje de la planta, liberando un área de 68.000 metros cuadrados en uno de los espacios más estratégicos del municipio*.

“Allá en Fenicia éramos más o menos 50 trabajadores. Yo era soplador de botellas: con una caña de 90 centímetros que tenía un mango de madera y boquillera, soplaba vasos, copas y floreros. Yo en un día con tres ayudantes hacía 800 copas aguardienteras, hoy la máquina las hace en 10 minutos con un solo trabajador”, recuerda don Braulio para quien su “hoy” llegó hasta 1980, año en el que salió pensionado de PELDAR.

Según don Braulio en la planta de Envigado fue donde comenzó el modernismo. A él lo trasladaron en 1953 y pasó de soplador de botellas a operador de horno de fundición, que ya no era de carbón de piedra, sino que trabajaba con fueloil. La empresa pasó de uno a tres turnos de trabajo, manteniéndose abierta las 24 horas del día, los 365 días del año pues los hornos siempre permanecen encendidos.

El crecimiento de PELDAR incluyó la compra de fincas que tenían las materias primas para elaborar el vidrio, que llegaban en volquetas y en el Ferrocarril de Amagá. En paralelo aumentó también la mano de obra en medio de una época de movimientos sociales y sindicales. Así, nació en 1955 el sindicato de trabajadores de Peldar, que con los años pasó a llamarse Sintravidricol.

Ómar Cárdenas, presidente de la Asociación de Jubilados de PELDAR y quien en su época de trabajador lideró varias de las movilizaciones sindicales dentro de la fábrica, recuerda las cuatro huelgas que le hicieron a los patronos de PELDAR (en 1955, 1961, 1969 y 1979) para que reconocieran derechos laborales como el compensatorio de un día a la semana (antes trabajaban de domingo a domingo sin descanso), dotación para trabajar (uniformes y equipos de protección) y otras facilidades como el transporte para llevar a los trabajadores a la fábrica, subsidios familiares, de estudio y de vivienda.

“Era un negocio muy bien manejado, PELDAR extraía su propia materia prima y tenía la empresa de metalmecánica. Yo ingresé en 1958, con 13 años de edad. En esa época ni preguntaban cuántos años tenía la gente para engancharla”, recuerda don Ómar.

Entre los planes de expansión, PELDAR puso en funcionamiento en 1958 una nueva planta entre Zipaquirá y Cogua, lugar para el que –60 años después de construida– se trasladarán los procesos industriales de la sede de Envigado.

DUDAS DEL TRASLADO

A menos de 15 días del apagado de máquinas, y al cierre de esta edición, más de 50 trabajadores de la planta Envigado de la Cristalería PELDAR aún estaban en un limbo frente a su futuro según William Moncada, presidente de Sintravidricol- Seccional Envigado quien añade que la empresa no quiso negociar con el sindicato las condiciones de las personas que iban a ser trasladadas a la sede de Zipaquirá.

Según el dirigente sindical, la empresa ha impuesto arreglos a los trabajadores y aunque está aplicando las tres opciones contempladas en la convención colectiva: indemnización, prejubilación o traslado a la sede de Zipaquirá está violando dicha convención al no negociar con el sindicato.

Hasta el momento, según Sintravidricol, la empresa entregó cartas de intención de traslado a 105 personas, y con otras 27 ha llegado a arreglos económicos. “El 21 de diciembre de 2017 solicitaron al Ministerio del Trabajo despedir con nombres propios a 46 trabajadores, entre ellos 10 directivos sindicales y personas con estabilidad laboral reforzada porque están enfermos, y algunos próximos a jubilarse que no habían querido arreglar con la empresa. La otra solicitud fue la de autorización para el cierre de la planta de Envigado. A la fecha, ninguno de los procesos se ha movido”, afirma Moncada.

El abogado Carlos Ballesteros, asesor jurídico del sindicato y apoderado de 40 de los trabajadores de la compañía, afirma que la Cristalería PELDAR ha tenido una postura muy cerrada para entrar a negociar las condiciones del traslado. “El sindicato lo pidió muchas veces, incluso la Personería de Envigado participó para tratar de acercar a las partes, pero la postura de la empresa fue cerrarse en su posición”, dice el abogado.

Según este asesor jurídico la empresa afirma que no va a trasladar a todos los trabajadores de la planta. “¿Entonces qué va a hacer con los que no tiene autorización de despedir? Si los despide está violentando por completo el debido proceso. Algunos dicen que la empresa los mandará para la casa y les seguirá pagando el salario: jurídicamente esa norma no establece ninguna facultad para la empresa sino que es una consecuencia que esta tiene cuando incumple sus obligaciones laborales”, puntualiza Carlos Ballesteros quien aún invita a la compañía a definir unas buenas condiciones de traslado para los trabajadores.

CIUDAD SUR intentó dialogar en dos ocasiones con la empresa quienes dijeron, a través de su coordinación de comunicaciones, que no habría ningún comentario al respecto.

“Es muy triste que se acaben fuentes de empleo y la pérdida de recursos para la Alcaldía. Como sindicato hemos ofrecido ayudas psicológicas, abogados jurídico-laborales  y asesorías financieras para los trabajadores y sus familias para tratar de disminuir la presión que se siente en la compañía. Además, las personas que salen indemnizadas deben tributar entre el 25 y el 33 por ciento del dinero que reciben según la última reforma tributaria”, añade William Moncada sobre la situación de sus compañeros.

UN LOTE DESEADO

Desde el anuncio público en 2017 del cierre de la planta, PELDAR ha tenido reuniones con la Alcaldía en las que explora el futuro del lote de 68 mil metros cuadrados de su propiedad.

Según Esteban Salazar, director del Departamento Administrativo de Planeación, el desarrollo de un proyecto en esa zona tiene que ser un proyecto de ciudad. “Ellos todavía no han definido si lo van a vender totalmente, parcialmente o si se van a asociar para hacer un desarrollo ahí”, dijo Salazar quien añadió que PELDAR contrató firmas asesoras para analizar cómo podían comercializar esta área que tiene un valor catastral de $60.275 millones, y un valor comercial estimado de $217.600 millones de pesos.

Con la salida de la fábrica de Envigado, el municipio dejará de percibir anualmente $1.520 millones por impuesto de Industria y Comercio e impuesto de avisos. Por ahora, el ingreso por impuesto predial se mantiene y asciende a $850 millones anuales.

Mientras PELDAR define qué hará en el lote, la Alcaldía ya tiene lista la propuesta de modificación del Plan de Ordenamiento Territorial que presentará al Concejo, con la cual se transformarán las reglas de juego para desarrollar urbanísticamente el corredor del río: aproximadamente 65 hectáreas (650 mil metros cuadrados) de las 130 que tiene la franja entre Envicárnicos y los límites con Medellín.

ENVIGADO CRECERÁ CERCA DEL RÍO

Una de las razones por las que la industria decide irse del sur del Valle de Aburrá es el alto valor de la tierra, que obliga a las empresas a preguntarse qué resulta más rentable: si comercializar el lote o seguir trabajando en él. “Al ser una zona de muy alto valor, si no se desarrolla en altura no podría darse esa industria, así el metro cuadrado puede tener un costo menor”, precisa el Director de Planeación de Envigado. De hecho, mientras PELDAR desmonta su planta, esta discusión comenzará a darse en el Concejo Municipal.

“Allí tenemos un potencial de 18 mil unidades de vivienda, concatenadas con un desarrollo de otros usos. No estamos abriendo un desarrollo inmobiliario desmedido a más unidades de viviendas, sino que va a estar condicionado a que el 40% esté destinado a otros usos”, precisa Salazar, quien añade que puede tratarse de comercio, industria liviana no contaminante, ciencia tecnología e innovación o empresas ligadas a la vocación económica del municipio.

El Director de Planeación fue claro al afirmar que el municipio no proyecta quedarse sin industria en su territorio. “La industria se debe proteger a toda costa. Somos conscientes de que estamos conurbados en un extremo del valle donde las condiciones de acceso son complejas, pero también hay proyectos en marcha a nivel regional y departamental que permitirán mejorar las condiciones de competitividad de la zona”, afirma Esteban Salazar.

Entre las consecuencias de la salida de las industrias, además de la pérdida de ingresos por impuestos está la eliminación de puestos de trabajo, que se van con las plantas de producción como en el caso de PELDAR, que traslada parte su mano de obra a Zipaquirá y decide mantener su sede administrativa en el VIVA Envigado.

Además de la incertidumbre que aún ronda a más de 50 trabajadores de la planta, el cierre de PELDAR no solo significa dejar de fundir 270 toneladas diarias de vidrio. Con su cierre se va el símbolo de una industria que, con Grulla y Rosellón, dio soporte e impulso al crecimiento y evolución de Envigado.

 

Entre las mil empresas más grandes del país

PELDAR está hoy entre las 1.000 empresas más grandes de Colombia y según la Superintendencia de Sociedades, en el 2017 obtuvo unos ingresos operacionales por $651.628 millones, con unas ganancias de $88.777 millones y un patrimonio cercano a los $498.057 millones.

Los dueños de PELDAR

Según la serie de la Cámara de Comercio “100 empresarios, 100 historias de vida” Peldar vendió  parte de sus acciones a la Multinacional Owens Illinois en 1963. En 1970 otro 35% de sus acciones pasaron a la Organización Carlos Ardila Lulle. Ambas empresas son las dueñas hoy de la mayoría accionaria de PELDAR.

 

*CIUDAD SUR intentó dialogar en dos ocasiones con PELDAR sobre el cierre de la planta. La coordinación de comunicaciones de la compañía afirmó que no darían declaraciones al respecto.