La manifestación pacífica se dio luego de que los chiveros fueran desalojados de su punto de salida habitual en el barrio El Rosario. Afirman que son perseguidos, mientras la Alcaldía asegura que la Ley exige hacer este control.

ABRIL 7| 2021

La discusión de los chiveros de Itagüí con la Administración Municipal es de vieja data, y la situación se hizo más crítica con la expedición de la Ley 769 de 2002 que regula el Código Nacional de Tránsito pues, aunque los chiveros existen hace medio siglo en el municipio, no están formalizados y están lejos de lograrlo.

Por eso este lunes un grupo de chiveros llegó hasta las instalaciones de la Alcaldía para protestar pacíficamente por los continuos operativos de control. “Nos están atropellando y maltratando verbalmente, especialmente el Secretario de Seguridad, porque esto no es de hoy, a nosotros nos tratan como si fuéramos delincuentes”, afirmó uno de los manifestantes

Otro de los chiveros aseguró que con la protesta solo pretenden que el alcalde los deje trabajar, “con la tolerancia acordada para un trabajo rotatorio en el que los vehículos no se estacionan y solo se detienen para que la gente suba o baje de los chiveros”.

Por su parte, la Administración Municipal asegura que debe hacer estos operativos de control y vigilancia permanentemente por que la Ley lo exige al ser la de los chiveros una actividad informal. “Ellos no tienen vehículos de placas blancas, ni seguros, ni rutas autorizadas por el sistema de transporte metropolitana que está en cabeza del Área Metropolitana”, explicó el secretario de Gobierno, Diego León Torres.

Y aunque los chiveros avanzaron en la tarea de empezar a cumplir requisitos al crear una cooperativa que los asocia, la placa amarilla de sus vehículos seguirá siendo la piedra en el zapato para la formalización.

“No estamos haciendo persecución ni hostigamiento, estamos cumpliendo el deber de hacer control a una actividad que pone en riesgo la vida de los pasajeros y de los peatones puesto que estos vehículos no tienen seguros ni cumplen las condiciones para hacer transporte público colectivo”, agregó.

El reclamo de los chiveros, y de la comunidad, se centra en la necesidad de empleo de las familias que por décadas se han dedicado a esta actividad, pero también en la deficiencia del servicio de la empresa de transporte público autorizada para al menos cuatro barrios de Itagüí.

Ante esto, Torres explicó que la empresa Solo Bus ha tenido que bajar las frecuencias de las rutas por falta de demanda, “lamentablemente mientras la comunidad siga usando los chiveros, la empresa no puede aumentar la cantidad de buses ni las frecuencias, porque la misma gente prefiere seguir usando estos vehículos y exponer la vida. La invitación es usar las rutas autorizadas y que son seguras, pues si hay más demanda, el servicio puede mejorar”.

Los chiveros retornaron a su trabajo con la esperanza de crear una mesa de trabajo con funcionarios de la Alcaldía, no sin antes recordar que «la alcaldía no puede desconocer que nosotros los chiveros existimos desde antes que Solo Bus y le prestamos un servicio a la comunidad cuando nadie más lo quería prestar».

Formalización y violencia: el viaje más duro de los chiveros de Itagüí