Después de 6 meses bajo el cuidado de la Universidad CES y las autoridades ambientales, la tigrilla lanuda fue considerada apta para valerse por sí misma en el bosque. La liberación se llevó a cabo en la reserva Alto de San Miguel de Caldas, según expertos, lejos de cazadores.
MAYO 31| 2020

La reserva Alto de San Miguel ubicada en Caldas, se convirtió en el nuevo hogar de una tigrilla lanuda melánica, de la especie Leopardus tigrinus, después de 6 meses de cuidados médicos y biológicos a cargo del convenio entre el Área Metropolitana, Corantioquia y la Universidad CES.

La tigrilla juvenil fue recuperada con apenas un mes de edad en noviembre de 2019, cuando fue encontrada en zona rural del municipio de Montebello, en el suroeste antioqueño, aparentemente abandonada en un cafetal recién guadañado.
Ante la imposibilidad de reunirla con su madre, la cachorra fue llevada al Hogar de Paso de fauna silvestre de Corantioquia, donde fue atendida por médicos veterinarios, zootecnistas y biólogos que completaron su crianza, asistiendo su alimentación y necesidades médicas.
Allí se determinó que la tigrilla presentaba melanismo, una condición genética en la que el pelaje es negro y no amarillo, como es normal en su especie. Esta mutación despertó interés en la comunidad científica y fueron tomadas muestras de sangre, pelo y heces que reposan en el banco genético de las Colecciones Biológicas de la Universidad CES (CBUCES) y una muestra de sangre que fue enviada a la Colección de Recursos Genéticos del Instituto Alexander von Humboldt. Esta última hará parte de un estudio de genómica con enfoque a la conservación de esta especie, con el objetivo de entender cómo esta alteración genética puede ayudarla en su capacidad de adaptarse al ambiente.
Una vez comenzó a cazar presas vivas, la tigrilla fue trasladada a unas instalaciones especiales para su readaptación en el Centro de Veterinaria y Zootecnia (CVZ) de la Universidad CES, donde se incentivaron sus capacidades para cazar distintos tipos de presas, refugiarse y desplazarse con habilidad, reconocer a sus depredadores y temer al ser humano.
Por su positiva respuesta, que siempre fue huidiza y agresiva, y su crecimiento y desarrollo correspondiente a una tigrilla juvenil, los profesionales determinaron que estaba lista para continuar su vida en libertad.
LEJOS DE CAZADORES
Con el fin de ubicar al animal en un lugar cerca al que fue encontrado, y donde estuviera lejos de cazadores y de la intervención humana, fue llevado a la Reserva Forestal Protectora Regional Alto de San Miguel que cuenta con 1.622,22 hectáreas de extensión.
El Leopardus tigrinus es una de las seis especies de felinos que habitan el país y se encuentra en categoría Vulnerable a la extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ya que tiene una distribución restringida a páramos y bosques de niebla, hábitats amenazados por la intervención del hombre, y además sufre por la cacería y la tenencia ilegal como mascota.
Este animal es nocturno y solitario, y caza principalmente mamíferos, aves y reptiles pequeños. Puede vivir hasta 11 años en libertad: las hembras tienen entre 2 y 3 crías por camada, que lactan hasta los tres meses de edad.
Entre 2019 y 2020 Corantioquia ha recibido 16 felinos silvestres, de los cuales 8 son tigrillos lanudos. Por su parte, el Área Metropolitana ha recibido 13 felinos, 4 de ellos de la especie liberada.