Un consejo al Concejo

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Acabaron de pasar las elecciones locales y regionales. El centro de atención se concentró en los candidatos a la Gobernación y a nuestras alcaldías, claro, no es para menos, se trata de nuestros gobernantes, quienes deberán administrar los millonarios presupuestos y velar para que dichos recursos sean invertidos en la solución de las verdaderas necesidades de nuestros habitantes.

Pero hablemos de las corporaciones que tendrán la obligación de vigilar que ellos, los alcaldes, sí cumplan con sus planes de gobierno. Empecemos por algunas cifras para dimensionar la importancia de este cargo: en Colombia hay 1.122 concejos municipales y para las elecciones se inscribieron más de 95.000 candidatos, quienes aspiraban a obtener alguna curul.

En Medellín fueron en total 288 candidatos para 21 curules. En Itagüí, 238 candidatos para 17 curules; en Envigado 144 candidatos para 17 curules; en La Estrella 165 candidatos para 15 curules; en Sabaneta 123 candidatos para 14 curules y en Caldas, 132 candidatos para 15 curules.

¿Qué hay detrás de que tantos quieran ser concejales? ¿Los impulsa un verdadero compromiso social? Aspirar al concejo tiene dos objetivos: integrar dicha corporación o ayudar a sumar votos al candidato a la alcaldía y garantizar, por qué no, un puesto en la administración durante cuatro años. Nada despreciable.

Lastimosamente los concejales hoy no son vistos como aquellos representantes de la comunidad, los líderes que nacieron del trabajo comunitario y social, sino como aquellos a quienes se puede acudir para lograr algún favor personal o para su barrio.

La tarea será entonces recuperar ese estatus que merece el ser llamado concejal. Las elecciones dieron un mensaje contundente de renovación en varios de nuestros municipios, pese a que siguen atornillados algunos que se niegan a darle paso a nuevos liderazgos.

El trabajo de unos y otros durante los próximos cuatro años será el de aumentar la calidad del debate, del control político, de la veeduría ciudadana y de la cercanía con las poblaciones que los eligieron. Los concejales no se pueden convertir en funcionarios de los alcaldes, que aprueban por aprobar cuan propuesta sea presentada por el ejecutivo.

Por el contrario, con respeto y con argumentos, deben debatir, controvertir, dudar de todo lo que suceda al interior de los gobiernos municipales para evitar casos de corrupción y el desvío de los dineros públicos.

Como si fuera poco, en algunas localidades se tendrá la responsabilidad de revisar y aprobar los nuevos planes de ordenamiento territorial que definen el futuro, como su nombre lo indica, del territorio.

Por eso, desde estas páginas queremos darle un consejo a los concejos, a los nuevos concejales: sean responsables con sus electores y comunidades. Lo que pasa actualmente es países como Puerto Rico, Chile, Ecuador y demás, es muestra de una sociedad y una juventud que ya no traga entero, que perdió el miedo a protestar y a exigir sus derechos. Ahora son ustedes los que deciden: si van a estar a la altura del “pueblo” al que acudieron para ser elegidos o si defraudan su confianza y se atienen a lo que pueda generar dicha desazón.