“El de Fico”

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La disputa por los cargos políticos locales ya arrancó. A falta de tres meses para las elecciones algunos partidos ya eligieron sus candidatos a las alcaldías, mientras que otros adelantan los mecanismos para conocer su abanderado y otros tantos no saben qué hacer ante las pocas opciones de encontrar un representante.

Ya los partidos y movimientos políticos definieron sus candidatos y alianzas para ganar los comicios. Los mismos se dedican a recorrer las calles, reunir a las bases y captar votantes para lograr la victoria.

Falta mucho pero desde ya hay que estar atentos. Se dice que quien no conoce su historia está condenada a repetirla y eso a menudo nos ocurre en nuestra villa gracias a que asumimos con desdén o interés personal los temas políticos.

No nos importa quién llegue «porque todos roban” o “es lo mismo de todos”, dos premisas que se convierten en una victoria precisamente para quienes buscan generar apatía entre los ciudadanos para lograr su objetivo. Desde ya, como seres políticos, debemos esculcar las hojas de vida de quienes se lancen como candidatos a los concejos municipales, alcaldías y gobernación.

Hoy por hoy en varias localidades y el departamento sufren las consecuencias de una mala elección. No hay que ir muy lejos, hoy el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, fracasa en su mayor apuesta y promesa de campaña: la seguridad. Hasta ayer 13 de agosto, han sido asesinadas 416 personas, 15 más que en el mismo periodo del 2018. Y el pasado abril fue el mes más violento en la ciudad en los últimos siete años.

Como si fuera poco, la movilidad, la calidad del aire y la reducción de la pobreza son materias que quedarán pendientes. Lo que no se puede permitir la ciudad y capital metropolitana es continuar en la misma línea. Ya aparece un candidato que se nombra a sí mismo como “El de Fico”, como si ese fuese un gran logro en la hoja de vida.

Experiencias similares las estamos padeciendo como país con el candidato del expresidente Álvaro Uribe porque era “el de Uribe” y que hoy ejerce como presidente, el de peor calificación en los últimos años.

En el sur y aunque los debates no han iniciado ni se conocen las propuestas de gobierno, en Itagüí, Envigado y La Estrella, por ejemplo, los candidatos de la continuidad parecen tener todo para llegar a la alcaldía. No es debatible que sean fuertes, se debate es que lo sean solo por ser los elegidos por los “todo poderosos” de cada municipio.

El Gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, quien merece un editorial aparte, es otro caso para revisar. A siete meses de terminar su gestión no consolidado ningún gran proyecto, ni las ciclorrutas por las regiones, ni el ferrocarril de Antioquia, la Fábrica de Licores de Antioquia está envuelto en un escándalo de corrupción y la universidad digital apenas si gatea.

Parece ser que los mandatarios están más interesados en sus imágenes personales en redes sociales, con excelentes resultados porque a pesar de los resultados, las cifras de favorabilidad son las más altas del país.

Debemos ser cuidadosos para no caer en la trampa. Los líderes sociales comunitarios tienen la inmensa responsabilidad de no vender su alma al diablo ni feriar la de sus comunidades a cambio de beneficios que desaparecen como el humo.

Revisemos resultados, propuestas y antecedentes. Si han estado inmersos en investigaciones por corrupción, si han hecho parte de procesos sociales o si aparecen de la nada como redentores. Si han representado a la comunidad desde las juntas de acción comunal, desde los concejos municipales o demás organizaciones.

Falta mucho para depositar nuestro voto, pero aprovechemos el tiempo para elegir, por fin, con la razón y no por descarte.