Así se fabrica el Wolbachia: el mosquito que acabará con el dengue en Itagüí

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En septiembre será liberado el mosquito con la bacteria wolbachia, con la que se pretende, a través del apareamiento, erradicar los virus del dengue, zika y chnkungunya en el municipio que padece graves tasas de contagio. El programa ya fue un éxito en Medellín y Bello. Esta es la historia de cómo se reproducen los insectos en un laboratorio de la Universidad de Antioquia.

POR: DANIEL RIVERA | 12 DE AGOSTO 2019

El apareamiento, ese instinto que no se puede suprimir, es el final para los mosquitos que portan el dengue, el zika y el chinkungunya. Pero este es un apareamiento especial, los portadores deben hacerlo con mosquitos preparados en un laboratorio de la Universidad de Antioquia y que son infectados con una bacteria natural llamada Wolbachia —presente en el 60 por ciento de los insectos del planeta— que no es peligrosa para los seres humanos ni para los animales y que perpetúa generaciones de especies que nunca más podrán infectar enfermedades que puede terminar de manera fatal. Esta estrategia hace parte del proyecto World Mosquito Program.

Este método, que ya fue exitoso en barrios de Medellín y Bello, llegó a Itagüí en una primera fase de información en la que las comunidades podrán decidir si aceptan la liberación de esta especie. “La Secretaría de Educación y las instituciones educativas del municipio serán protagonistas de este proyecto, pues se espera que los estudiantes participen activamente a partir de la comprensión del ciclo de vida del mosquito para la eliminación de los criaderos y en las liberaciones”, ha dicho la Alcaldía. Después de que se surta esta primera etapa, se planea liberar los mosquitos en septiembre.

La aplicación de la iniciativa, en la que también se pondrán trampas para atrapar mosquitos y determina la efectividad de la estrategia, es vital para Itagüí por el aumento de casos de dengue que ha tenido en la última década. Y es que los Wolbachia, terminan inhabilitando la reproducción de los vectores de dengue, zika y chinkungunya.

Según las autoridades de salud locales, en los últimos diez años han habido dos grandes brotes epidémicos: el primero en 2010 cuando se presentaron 3.475 casos y el segundo en 2016 con 2.881 casos, lo que equivale a una tasa de 1.063 casos por 100 mil habitantes, la más alta en toda la subregión, superando a Medellín en alrededor de 300 casos por cada 100 mil habitantes. En el 2016, Itagüí fue la ciudad con la incidencia más alta de dengue en el Valle de Aburrá.

 

ASÍ ES LA REPROUCCIÓN

Los mosquitos Aedes aegypti —tanto los transmisores de las enfermedades antes mencionadas, como los que tienen Wolbachia son de esta especie— vienen de un laboratorio de la Sede de Investigación Universitaria (SIU) de la Universidad de Antioquia donde son cuidado como mascotas extrañas y bellas. Son miles que permanecen en estado larvarios y otros miles que vuelan enjaulas enmalladas, en las mismas que llegarán a las calles de Itagüí. Allí son alimentados con sangre, pequeños vampiros que zumban de claro a claro, para mantenerse saludables y fuertes, dispuestos al apareamiento y detener enfermedades que pueden ser mortales.

Este proyecto es del Programa de Estudio y Control de Enfermedades Tropicales (Pecet), de la U de A, dirigido por el profesor Iván Darío Vélez Bernal —médico especialista en Parasitología y Medicina Tropical de la Universidad de Montpellier (Francia)—, uno de los investigadores más importantes del mundo en enfermedades tropicales y de los primeros en la lista de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando hay una emergencia en el mundo a raíz de una enfermedad tropical, como se demostró hace poco cuando este organismo lo invitó a Sierra Leona para investigar el fenómenos del ébola que mata personas como una guerra aciaga.

Vélez Bernal ha dicho muchas veces que su trabajo es una pasión: la pasión del investigador que busca una solución, una verdad. Justo en su oficina del Pecet tiene tres mosquitos de colores que adornan su escritorio. Estos insectos son el recuerdo que Vélez tiene de sus inicios como científico, cuando decidió cazar mosquitos para entender las enfermedades tropicales.

A Itagüí el World Mosquito Program llega en su fase número tres, después de que en Bello y en Medellín se hayan surtido las dos primeras que buscaron demostrar que los habitantes de los barrios pueden aceptar la aspersión de mosquitos, que la Universidad de Antioquia tiene la capacidad de producir mosquitos con Wolbachia y que estos pueden permanecer en el tiempo. Esta primera fase terminó en diciembre de 2015 en Bello donde hoy el 95 por ciento de los mosquitos tienen Wolbachia.

“La fase dos fue para mirar cómo se reducen los casos de dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. Ahora mismo estamos haciendo este estudio en todo Bello y todo Medellín, esperamos terminar el estudio en octubre, pero se observa que mientras en Colombia hay epidemia de dengue, en Bello y en Medellín estamos en una zona de seguridad, los casos han bajado, son muy poquitos”, dice Vélez Bernal.

La importancia de la fase tres en Itagüí es que ahora quienes se encargarán del proyecto es la administración municipal, quienes deberán hacer el trabajo con comunidades y la liberación de los mosquitos que serán entregados por el Pecet. “Pronto esta fase tres también será implementada en Cali y Sabaneta. El caso de Itagüí es muy importante porque en 2016 fue uno de los municipios de Colombia que más casos tuvo; también es importante porque las autoridades son completamente receptivas, tenemos muy buena colaboración del alcalde y su gabinete”.

Los moquitos del Pecet empezarán a cubrir los barrios de Itagüí en septiembre, serán una fuerza salvadora que volará de casa en casa, se espera que pasados unos cuantos meses los mosquitos que portan enfermedades graves empiecen a desaparecer.