Los últimos pasos de Induamérica

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La comunidad, la Administración Municipal y quienes se movilizan todos los días por la glorieta de Pilsen coinciden en que el intercambio vial de Induamérica es urgente y necesario para mejorar la caótica movilidad que enfrenta el sector desde hace muchos años. Pero a pocas semanas de que comiencen las obras, vecinos y propietarios aseguran que el precio ofrecido por sus viviendas no es el justo.

POR ALEJANDRO CALLE CARDONA | 27 MAYO 2019

Rubén Restrepo camina por una de las dos calles que componen este barrio que está a punto de desaparecer. Asegura que desde hace 53 vive en la esquina que da a la vía principal, por donde transitan cientos de vehículos que causaron el desarrollo del nuevo proyecto vial y al que no se opone.

Levanta la mirada y observa con nostalgia su casa y otras dos más que construyó con sus ahorros hace 15 años y que se convirtieron el sustento para su familia. Pero hace tres meses los desocuparon en medio de la adquisición de predios del Municipio de Itagüí, “hasta la fecha no hemos recibido respuesta porque no estuvimos de acuerdo con el primer avalúo. Ahora vivimos en La Estrella, no hemos recibido un peso, pagamos arriendo y tampoco tenemos ingresos”, cuenta con nostalgia y algo de rabia.

En ese mismo sector habitaron cerca de 20 familiares, pero la mayoría ya desocuparon sus casas. Parece un barrio fantasma, aunque algunos se niegan a abandonar. Para iniciar las obras del intercambio, el Municipio necesita adquirir 94 predios, y según el Área Metropolitana solo falta el 5%. Sin embargo el proceso ha sido complejo.

“Cuando hicimos la oferta de compra basada en el avalúo corporativo que nos entregó La Lonja, entidad avalada para estos procesos, alrededor de 25 personas objetaron la oferta y presentaron nuevos avalúos. Después de estudiar los casos, en algunos aumentó el avalúo y en otros la Lonja ratificó el primer valor”, señaló el director de Planeación de Itagüí, Diego Aguirre.

Al tratarse de una “venta obligada”, los propietarios están exentos del pago de la retención en la fuente, pero deben asumir las retenciones por concepto de estampillas pro-hospital y pro-ancianos que juntas suman un 2.25%, condición que es socializada con los vendedores, al igual que la forma de pago, al momento de suscribir el contrato de compraventa, así lo confirmó el Director.  Es decir que, por cada 100 millones de pesos que le son pagados a un propietario de predios, Itagüí está obligado a retenerle un valor de $2.250.000.

Pero las estampillas no es la única inconformidad que tienen los vendedores de los predios sino también los acuerdos de pago a los que deben someterse. “Al ser una entidad estatal, no podemos pagar la totalidad del valor hasta que el certificado de tradición y libertad no esté a nombre del municipio”, explicó Aguirre.

Con quienes aceptaron la oferta de compra se fijaron cuatro pagos: el primero con la firma de la promesa de compraventa, por el valor que aparece en el avalúo catastral; el segundo cuando se configura la entrega del bien, por un valor que alcance el 50% del valor total del predio; y el tercero y cuarto por un valor del 25% con la firma de la escritura y el registro en Instrumentos Públicos, respectivamente.

Según la Administración Municipal, este acuerdo de pago se acordó con aquellos propietarios que no eran residentes o que tenían más de una propiedad en el mismo sector, “porque económicamente podían resolver el tema de encontrar otra vivienda con esta forma de pago”, mientras que con los 27 propietarios y residentes de un solo predio “se hizo una negociación distinta en la que se las paga hasta un 80% antes del registro en instrumentos públicos”.

RETRASOS Y CONGESTIÓN

A mediados de 2016 se dio a conocer el proyecto que pretende descongestionar este sector del sur de Itagüí y que recibe diariamente cerca de 20.000 vehículos, propio del tráfico de la zona, pero también el de La Estrella y San Antonio de Prado, corregimiento de Medellín que tuvo un abrumador crecimiento poblacional sin vías que lo conectaran directamente con el centro de la ciudad capital.

Aunque se esperaba que las obras iniciaran en noviembre de 2018, las dificultades del proceso predial han impedido que se cumpla con el cronograma establecido inicialmente y entregarlo en diciembre próximo. Y la espera se prolonga. Según el Área Metropolitana, se espera que en dos semanas se finalice la compra de predios, pero ya inició la demolición de los predios para comenzar los trabajos en junio y entregar el proyecto en un año.

Algunos predios se salvaron y continuarán de pie, como lo son los tradicionales locales de venta de pollo asado de Induamérica, y un puñado de bodegas que no serán afectadas por el proyecto.

Si no hay más retrasos, en junio del 2020 se contará con el nuevo intercambio que iniciará en la calle 39, frente a las estaciones de gasolina por la carrera 50 A e incluye un puente elevado de 400 metros lineales con una curvatura desde la glorieta Pilsen para tomar la calle 36, que conecta con Ditaires.