La crisis de basura es evidente debido a la mala cultura ciudadana y a las fallas en la prestación del servicio de la empresa de aseo. Itagüí cuenta con 123 puntos críticos y produce casi ocho mil toneladas de residuos sólidos al mes que llegan al relleno sanitario La Pradera.

Las basuras se apoderaron de las esquinas, mangas, aceras y cualquier rincón de los barrios de Itagüí. Los malos olores, el mal aspecto y las enfermedades ya son recurrentes, como consecuencia de la mala disposición de los residuos por parte de los hogares y el comercio.

Sin embargo, la falla en el modelo de prestación de servicio de aseo, en el que el municipio tiene una participación accionaria del 47%, es una de las causas. “Sabemos que Interaseo debe mejorar los horarios de prestación del servicio, que debe ser más eficiente para que la gente tenga una actitud responsable. Hoy tenemos tres frecuencias semanales de recolección, pero muchos ciudadanos no las respetan y siguen sacando sus basuras en los horarios que no son”, explicó el subsecretario de Medio Ambiente, Luis Arturo Guarín Cardona.

Hace 5 meses la Administración Municipal modificó el plan de gestión integral de residuos sólidos, identificó 123 puntos críticos en todo el territorio y luego puso en marcha un plan piloto de contenedores públicos para que los ciudadanos dispusieran residuos ordinarios. “Reconocemos que estamos atrasados, pero ya tenemos una política para tratar la problemática”, añadió el funcionario.

En total fueron 150 contenedores instalados en el centro del municipio y los resultados fueron satisfactorios en la medida en que el parque principal y las zonas aledañas mejoraron su aspecto de limpieza. Pero la iniciativa se quedó corta muy pronto, los ciudadanos siguen llevando a los contenedores residuos especiales como colchones, maderas y todo lo que les sobra en sus hogares o sus negocios. Además, este plan piloto no contempló la recolección de material reciclable sino únicamente residuos ordinarios.

En Itagüí instalan 20 contenedores para controlar las basuras y la mala cultura

A la problemática se suma la falta de Policía Ambiental en el municipio para sancionar infracciones de este tipo. Así las cosas, optimizar el servicio de aseo, educar a sus ciudadanos, conservar limpio su territorio y reducir la cantidad de disposición final que está llevando al relleno, son tareas que la Administración Municipal, hasta ahora, no ha podido cumplir.