Se cumple un mes tras el asesinato del joven diseñador en un bar del barrio Laureles y aun no se conocen avances sobre la investigación de las autoridades. Hoy en el barrio Carlos E Restrepo sus amigos y colectivos culturales le rendirán un nuevo homenaje con una gran jornada cultural.

En una Medellín convulsionada por el número de asesinatos en 2018 y una tragedia que continúa en el primer mes del 2019, Mauricio Ospina se convirtió en el símbolo de una sociedad que clama por el cese de la violencia.

“Este 28 de enero nos vamos a encontrar todos y todas en memoria de Mauricio Ospina y las víctimas de la violencia en Medellín. Con baile, intercambio de libros, concierto de hip hop, música del pacífico, grafiti y un conversatorio sobre Arte y resistencia, vamos a encontrarnos para luchar por una ciudad que rechaza la cultura del exterminio e insiste en la verdad y la justicia”, promueven los organizadores de la jornada #MauroViveEnNosotros.

La muerte de Mauricio se produjo en la noche del 27 de diciembre cuando se encontraba en un bar de Laureles junto con una amiga. Hasta allí llegaron dos hombres y comenzaron a disparar en contra de un grupo de personas, de las cuales tres perdieron la vida. Las autoridades, como es costumbre, aseguraron que las víctimas tenían antecedentes.

Sin embargo, una de ellas era Mauricio, un diseñador y reconocido promotor cultural, quien había trabajado en varias organizaciones culturales de Medellín. “Mauricio Ospina era un DiosEra todo. Siempre estaba para sus amigos. Siempre apoyó las causas más nobles. Siempre apoyó la paz. Siempre se puso del lado de los que sufren, del otro lado de la historia. Nunca faltó. Siempre aparecía con su sonrisa, con sus ideas geniales para nombrar las cosas como son, para pintar, hacer ilustraciones de la vida, de sí mismo, de sus amigos, de historias, de la lucha por la verdad, por el fin de la guerra”, expresó Jorge Iván Posada, uno de sus amigos más cercanos.