Aunque muchas de ellas ya tenían descartada la celebración de esta fecha especial para la mayoría de mujeres, la primera dama de Caldas y varias empresas del municipio le cumplieron el sueño a cien jovencitas en una noche que seguramente no olvidarán.

POR DIEGO GÓMEZ

“Hija, con mucha tristeza tengo que decirle que solo nos alcanza para tener una torta aquí en casa con sus hermanos el día de su cumpleaños, estamos muy apretados, espero que entienda mi amor”. Esas fueron las palabras que Sandra Baena le dijo a su hija Andrea meses antes de su cumpleaños número 15 en agosto pasado.

Para Andrea la noticia fue dura. “Fue  muy triste escuchar esas palabras de mi mamá porque yo soñaba con la fiesta de mis 15, yo veía cómo mis amigas del colegio hablaban de sus fiestas y saber que yo no iba a tener la mía me ponía muy mal”, contó entre lágrimas Andrea Baena, una joven de la vereda La Miel en Caldas.

Y es que para Andrea y otras 99 adolescentes esa triste realidad de no bailar el vals, de no tener un salón decorado, una cena y hasta una serenata, cambió gracias la fiesta que desde hace dos años realiza el despacho de la Primera Dama de Caldas en cabeza de Jeannette Ortiz. La celebración convoca a cien niñas de diferentes sectores de la localidad cuyas familias no cuentan con los recursos suficientes para realizar la tan anhelada fiesta.

“Yo vi la necesidad de hacer algo por estas niñas, me parece que para cualquier mujer esta fecha es muy importante, es cumplir un sueño mío y un sueño para ellas. Por eso logramos que se vincularan muchísimas personas, vendemos empanadas, hacemos rifas, actividades y tocamos las puertas de muchas empresas que nos ayudan para hacerlo realidad,” aseguró emocionada la primera dama.

Y el esperado día llegó. La alcaldía se convirtió durante seis horas en un gran salón de belleza donde decenas de estilistas retocaban las cien  juveniles figuras  que veían cómo el sueño comenzaba a cristalizarse. Al mismo tiempo otro grupo de más de cien colaboradores transformaba la unidad deportiva en un inmenso salón decorado con tonos rosa, cintas, un gran pastel  y silletería para recibir  a las festejadas y a sus 500 invitados.

En medio de una calle de honor dispuesta por la Policía Nacional, cámaras, la melodía de las 15 primaveras  y aplausos de los asistentes fueron arribando las cien jovencitas acompañadas por elegantes edecanes. Las emociones afloraron de inmediato y es que la noche trajo consigo varias sorpresas: una gran cena, un pastel gigante de 600 porciones que donó la empresa Ramo, regalos, fotografías, grupos musicales y el soñado vals  que bailaron las quinceañeras como si se tratara de un cuento de hadas.

“Me siento muy emocionada, asustada, estoy más contenta que ella porque era un sueño que no le podía cumplir en el momento y me alegra mucho que pueda hacerlo realidad por medio de la primera dama, ver este lugar tan lindo es un regalo que no vamos a olvidar”, comentó Sandra Bedoya, mamá de Laura Tobón, otras de las quinceañeras festejadas.

En esta fiesta no se invirtieron dineros públicos, los recursos fueron gestionados en su totalidad con el sector privado. La primera dama anunció que en 2019 comenzará la gestión para realizar la cuarta versión de la celebración de otras 100 quinceañeras.