A pesar de las campañas y los controles contra la quema de pólvora durante la temporada decembrina, solo en la celebración de la alborada que da la bienvenida a las fiestas de fin de año, se registraron niveles nocivos de material participado en dos de las estaciones de monitoreo de calidad del aire en el área metropolitana del Valle de Aburrá.

La alborada del pasado 30 de noviembre no solo dejó dos personas lesionadas y  afectaciones en la fauna silvestre y animales de compañía, sino que, según el registro histórico del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA), se generó tal cantidad de material particulado en el territorio, que posicionó el evento de 2018 como una de las alboradas que más ha afectado la calidad del aire en la región metropolitana en los últimos años.

Las estaciones de red de monitoreo que indican la calidad del aire, ubicadas en Aranjuez y Altavista, registraron niveles dañinos para grupos sensibles durante varias horas del primero de diciembre. Estas estaciones habían evidenciado niveles de calidad del aire entre bueno y moderado desde abril de este año.

Según el informe del SIATA,  la estabilidad atmosférica que se presentó en las horas de la noche del 30 de noviembre generó que el material particulado, producto de la quema de pólvora, no se dispersara fácilmente. Esto se sumó al predominio de tiempo seco durante el día, que además de haber favorecido la detonación de explosivos, evitó que los contaminantes se precipitaran a la superficie.