Lo que fuera por más de 30 años la terminal de buses de El Dorado en Envigado ahora pretende ser un gran parque ambiental y vivero en pleno centro del municipio que iniciará construcción el próximo año. El proyecto sacó el tradicional parqueadero y dio pie a varias preocupaciones entre los habitantes del barrio Las Casitas, donde está ubicada la nueva terminal, así como a los propietarios de carros para trasteos.

POR ALEJANDRO CALLE CARDONA

Corría la década de 1980 cuando la “Flota Cagajón”, como era llamado el grupo de cocheros que prestaban el servicio de acarreos y transportes de escombros, se ubicaba de manera informal en un sector del Barrio Mesa. Pero luego la Alcaldía habilitó un predio de más de 10 mil metros cuadrados en el barrio El Dorado y allí se ubicaron los vehículos de las empresas Transporte Envigado, Santra, Sotrames, Tax Individual y la Flota Cagajón, que luego dejó los caballos para pasar a furgones y camionetas.

En ese lote luego se asentaron las sedes de algunas de esas empresas, que le pagaban arriendo al Municipio, un montallantas y hasta un cementerio para vehículos siniestrados y embargados. Con el paso de los años, los tres últimos gobiernos municipales buscaron recuperar ese espacio, objetivo que se materializó hace un mes y que, pese a las protestas, estaba más que avisado.

“Nosotros tuvimos varias reuniones con los representantes de las empresas de transportes y debían entregar el lote en mayo del años pasado porque ya se vencía el contrato de arrendamiento y no se iba a renovar. Envigado tiene una escasez de espacio público y con el Plan de Ordenamiento Territorial, este predio se quiso que se convirtiera en un gran parque urbano”, explicó el jefe de Planeación del Municipio, Esteban Salazar.

Ante esto las empresas debían buscar un nuevo espacio para parquear sus vehículos y lo encontraron en Las Casitas, ubicado en límites con Sabaneta y detrás de un tradicional restaurante  típico. Allí se tuvo que construir una vía de acceso para evitar que los buses circularan por la única vía que atraviesa el puñado de casas que componen el pequeño barrio.

Allí sus habitantes pocos hablan. Algunos hacen mala cara cuando se les pregunta por la llegada de la nueva terminal y otros, desde los balcones, dicen que no les afecta. Los conductores tampoco hablan, prefieren guardar silencio, mientras que el resto de habitantes pedía que el servicio de transporte en El Dorado y barrio aledaños no se viera afectado.

Los que sí está molestos son quienes se dedican a los trasteos. Permanecen a la espera de cazar algún cliente a las afueras de la antigua terminal en la que se ven los avisos de “Trasteos” y “Nos trasladamos” colgados en la reja. “Nos jodieron hermano. Ya llevamos un mes sin trabajo porque no tenemos dónde mostrar los carros, no nos dejan dejarlos en la calle y al cliente hay que llevarlo a un parqueadero que queda lejos y que nos cobra casi el triple de lo que pagábamos acá”, Manuel Ossa, uno de los conductores afectados.

En total son 19 conductores dedicados a los acarreos que piden una reubicación para seguir trabajando en el municipio como lo  hacen desde hace más de 15 años. Sin embargo, el Salazar es claro: el Municipio no tiene obligación. “Lo primero es que es un negocio particular y no podemos disponer de un sitio para ellos. Lo segundo es que ellos tenían conocimiento del tema hace más de dos años y dejaron todo para lo último lamentablemente”, dijo el funcionario.

De la terminal solo queda el rastro. La gruta está sin la Virgen del Carmen y queda el rezago de una pequeña veladora. En el montallantas no hay ni llantas ni trabajadores y en un costado permanece un viejo bus que se lo come óxido y el tiempo, así como una buseta blanca chocada.

En las oficinas de las empresas siguen trabajando algunas secretarias organizando papeles y atendiendo los teléfonos a la espera de definir su nueva sede. Dos vigilantes se encargan de cuidar el lugar, de cerrar y abrir la puerta y de contarle a los curiosos que ya allí no existe la terminal y que en pocos meses, allí habrá un parque verde para toda la familia.