Desde su creación como empresa de transporte en 2005 Metroplús se ha convertido en una entidad inestable. En catorce años de vida ha tenido ocho gerentes y recientemente se posesionó el noveno. Solo en esta administración de Federico Gutiérrez ya son tres lo que han ostentado el cargo, lo que ha provocado traumatismos en los proyectos especialmente en Envigado e Itagüí.

La lista de gerentes es larga y algunos solo han estado en el cargo un año:

La primera gerente fue María Isabel Sánchez, entre abril de 2005 y junio de 2008.

Tulio Gonzalo Betancourt Tobón, entre junio de 2008 y mayo de 2010.

Claudia Wilches Mesa, entre mayo 2010 y marzo 2011 (10 meses)

Juan Sebastián Camargo Tobón, marzo 2011 y enero 2012 (11 meses)

Javier Darío Toro Zuluaga, entre enero de 2012 y diciembre 2013

Adriana María Palau Ángel, entre diciembre de 2013 y enero de 2016

Ricardo Medina Giraldo, entre enero 2016 y julio de 2017

César Augusto Hernández Correa, entre septiembre de 2017 y julio 2018 (11 meses).

Hace dos semanas fue nombrado Andrés Múnera Moreno y habrá que esperar hasta cuándo en el cargo, si resiste o si desiste en menos de un año como algunos de predecesores. Poco se ha conocido sobre las razones de la salida de los ocho gerentes anteriores, se habla de malos resultados, proyectos personales o dudas sobre su transparencia (en pocos casos).

El más reciente fue César Augusto Hernández, quien renunció para aspirar a la Alcaldía de Medellín y quien en pocos meses en el cargo desenfrenó las obras estancadas en Envigado por culpa de los contratistas y terminó con uno de los subtramos en Itagüí donde se acabó la plata.

Lo cierto es que una vez más Metroplús cambia de gerente y será el noveno empalme administrativo que sufra la empresa en menos de 14 años. Ninguna entidad del Municipio ha sido tan inestable como esta y las consecuencias hoy la sufren los vecinos.

Mientras en Medellín el sistema funciona normalmente y continúa con su proceso de modernización de buses y ampliación de rutas alimentadoras, en el sur del Valle de Aburrá padecemos de la ineficiencia administrativa, la falta de planificación, el incumplimiento de los contratistas y la falta de dinero para terminar algún día la Troncal Sur y conectar con el sistema en la ciudad capital.

Hoy, tras diez años de obras, en Itagüí solo han entregado dos tramos entre el Parque de Las Chimeneas y el parque principal del municipio, aunque en uno de los carriles faltan todavía algunos metros. El proyecto se quedó sin financiación, nadie da respuesta de los dineros faltantes, si hubo fallas en la planificación, de dónde saldrán los recursos faltantes para llegar hasta Ditaires y la operación “ligera” por el centro de Itagüí que estaba presupuestada para el próximo año está en veremos.

En Envigado, en el mismo tiempo de trabajos, el caos es mayor porque el sistema va por una de sus principales vías. El tráfico sobre la 43 A es una odisea. El Tramo 2 A no ha sido finalizado y el último plazo que era el 30 de agosto tampoco se cumplirá evidentemente; la última dificultad fue el reclamo de Metroplús al Municipio de unos dineros por obras complementarias, pero la Alcaldía adujo estar a paz y salvo.

Los trabajos no avanzan para entregar el tramo entre el parque principal y la iglesia de San Marcos lo más pronto posible y terminar así con el suplicio para el comercio y la movilidad de Envigado. Por su parte se espera que en las próximas semanas se destrabe el proceso en el tramo 2B sobre el Túnel Verde cuando se conozca si la autoridad ambiental – Área Metropolitana- da la autorización para el traslado y tala de algunos árboles en ese corredor.

Es urgente que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien es el que elige al gerente de la empresa en la que los demás municipios son socios, ponga su mirada en el sur del Valle de Aburrá. Es urgente terminar cuanto antes la troncal sur para brindar una nueva alternativa de transporte y mejorar la movilidad.

De nada sirve que en Medellín se modernice el sistema cuando en dos de los municipios vecinos más grandes e importantes es un suplicio moverse por las vías y más aún, cuando en gran parte es por responsabilidad de una de sus empresas.

Pero además, los ciudadanos necesitan claridad en la información. Saber cuál es el estado real financiero del proyecto, si hay los recursos suficientes o qué pasó con ellos. De quién es la responsabilidad de semejante fracaso que en diez años no ha sido posible llevar a cabo un proyecto de movilidad, el más importante en el sur del Valle de Aburrá. ¿Será que con el nuevo gerente veremos por fin circular los articulados de Metroplús por Itagüí y Envigado? El tiempo lo dirá.