Con la reciente decisión del Consejo de Estado en la que ordenó revocar la licencia ambiental a EVAS sobre la operación del Centro Industrial del Sur, El Guacal no podrá ser revivido. Mientras que se define el proceso de cierre, el Municipio de Envigado pretende que se repongan las millonarias pérdidas económicas. Hay temor de una crisis de basuras.

POR ALEJANDRO CALLE CARDONA

La historia de este relleno sanitario ubicado entre San Antonio de Prado y Heliconia ha estado repleta de problemas, pleitos legales y protestas sociales. La historia inicia cuando Corantioquia le otorga una licencia ambiental en 2003 a Empresas Varias de Medellín para su operación en la disposición de residuos sólidos.

Dos años después, la misma autoridad ambiental le otorga una licencia ambiental a EVAS Envigado para adelantar el proyecto de un centro industrial, en el cual además de la disposición, se iba a adelantar un proceso de separación de residuos en los hogares y el aprovechamiento de la mayor cantidad de material. Además, se podía disponer de material de alto riesgo y un área para el compostaje.

Pero Emvarias demandó en varias instancias la licencia otorgada a su similar de Envigado y luego de un largo pleito jurídico, el Consejo de Estado se pronunció y tumbó la segunda, por lo que hoy El Guacal no cuenta con licencia ambiental para ser operado por el municipio del sur del Valle de Aburrá.

Ahora Envigado aduce que allí se invirtieron más de 60 mil millones de pesos, que tras el fallo, se convirtieron en pérdidas y un hueco para el Municipio, por lo que esperan que Corantioquia defina cómo se van a reponer esos dineros. “Estamos a la espera de que nos llamen a una mesa de concertación porque no podemos perder esos recursos. La entidad ambiental nos otorgó una licencia que al parecer era improcedente y ahora es justo que responda”, advirtió Luz Marina Aristizábal, gerente de Proyecto Especiales de Envigado.

Pero los problemas para El Guacal no quedan ahí. En 2015 terminó la vida útil del vaso norte, por lo que desde ese momento no recibe residuos e inició el proceso de clausura y manejo de líquidos lixiviados. Por su parte, el vaso central no cuenta con licencia ambiental.

Este proceso coincide con la serie de protestas de la comunidad de San Antonio de Prado por el paso de vehículos de carga con residuos, los cuales provocaron accidentes de tránsito, personas heridas, daños en viviendas, derrame de líquidos y el malestar general de la comunidad. Producto de esta situación, el Concejo de Medellín ha adelantado varios debates y cabildos para definir el futuro del polémico relleno sanitario que pretendía convertirse en un parque ambiental.

En este punto, según la Gerente de Proyecto Especiales de Envigado, también se adelanta otro proceso con la empresa Interaseo, una de las responsables de la recolección y disposición de los residuos en varios municipios, entre ellos Itagüí y Sabaneta. La empresa adujo, ante la Cámara de Comercio de Medellín que EVAS había incumplido parte del contrato y tiene una pretensión económica de al menos 23 mil millones de pesos.

Uno de esos puntos era la adecuación de la vía a San Antonio de Prado y la utilización de tractomulas para el transporte de los residuos. “Ambas exigencias no estaban en el contrato, aclarando que los residuos solo se pueden transportar en vehículos compactadores y ese incumplimiento de Interaseo nos generó grandes problemas y rechazo por parte de la comunidad, que desencadenaron en una pésima imagen institucional”, explicó Aristizábal.

Por ello, ahora es el Municipio de Envigado quien pide reponer cerca de 40 mil millones de pesos por daños en la reputación de la empresa EVAS por parte de Interaseo.

¿Qué funciona hoy en El Guacal?

Ante las críticas y denuncias de contaminación en las fuentes hídricas por parte de pobladores y líderes del movimiento No Más Guacal, Sandra Milena Osorio, Jefe Territorial Sur de Corantioquia, advirtió que actualmente allí no se reciben residuos sólidos corrientes desde el 2015 y desde 2017 no están habilitadas las celdas para residuos de alto riesgo.

“El Guacal no funciona desde del 2015 cuando se culminó la vida útil del vaso norte y no se reciben residuos sólidos, mientras que para el otro vaso no había disposición porque EVAS había modificado la licencia pero Corantioquia la negó. Hoy está funcionando el compostaje porque está en proceso de clausura y que es largo para que se haga de la mejor manera”, explicó la funcionaria, quien reconoció que buscan un acercamiento con Emvarias y Municipio de Envigado para llegar a un acuerdo.

Esta serie de problemas obligó a los municipios que disponían allí las basuras a trasladarlas hasta Donmatías donde está ubicado el relleno Pradera, pero dicho transporte le cuesta, solo a Envigado, al menos 180 millones de pesos mensuales, lo que ha llevado al incremento de las tarifas de tasa de aseo de las localidad. Eso sin contar con la afectación ambiental y de movilidad provocada por los vehículos que ya cruzan todo el Valle de Aburrá hasta el norte de Antioquia.

Así las cosas, y tras el fallo del Consejo de Estado, Corantioquia y la Alcaldía de Envigado ven con pocas probabilidades de que El Guacal vuelva a ser habilitado para la disposición de residuos, es decir, al parecer la lucha de la comunidad está teniendo resultados, pero por otras vías que no esperaban.