Todo lo que rodea lo sucedido con el bloque 27 de la Central Mayorista de Antioquia es un misterio. Ya se cumple un año luego de que las llamas arrasaran los locales comerciales, años de trabajo y la ilusión de decenas de proyectos de vida. Hoy los comerciantes temen ser desalojados el 1 de agosto y mientras desde Medellín se asegura que la estructura debe ser demolida, desde Itagüí descartan el riesgo de colapso.

POR CRISTINA MONSALVE

Al igual que el ave fénix don Jorge Eliécer Pinilla espera renacer de las cenizas… Cenizas en las quedaron convertidos muchos de sus sueños, su sustento y el trabajo de toda su vida, todo desde hace un año cuando se quemaron los doce módulos en que vendía papaya, ahuyama y fresas en Las Malvinas, el bloque más importante de La Mayorista ubicada en Itagüí.

La madrugada del 10 de julio de 2017 un incendio consumió esa estructura y provocó que las cerca de cuatro mil personas que desde las dos de la madrugada llegaron como todos los días a vender sus productos, fueron sorprendidas por las voraces llamas que salían desde su lugar de trabajo y que consumieron por lo menos 400 locales, dejando pérdidas por más de 20 mil millones de pesos.

“Llegamos y no nos dejaron pasar. Las llamas eran muy grandes. Todo quedó consumido según nos han dicho… Eso lo tienen que investigar porque de acá hace mucho rato nos quieren sacar… Lo que necesitamos en este momento son soluciones inmediatas…”.

Entre lágrimas, un poco de rabia y mucha incertidumbre, estos fueron los primeros testimonios de Jorge Eliécer, quien veía con sus demás compañeros cómo buena parte de su patrimonio se perdía en medio de una conflagración que, según las autoridades, habría sido provocada por un corto circuito.

Este resultado de la investigación aún lo ponen en duda los vendedores, quienes aseguran que el incendio fue provocado, debido a que desde hacía mucho libraban una batalla con la Alcaldía de Medellín como propietaria del lote porque, al igual que entre Argentina e Inglaterra, ambas partes defienden su poder sobre Las Malvinas: la administración municipal de Medellín pretende vender, los trabajadores aseguran que no pueden pasar por encima de ellos.

Un año después el panorama no ha cambiado mucho con respecto a lo sucedido un par de días después de que 12 máquinas de bomberos de cinco municipios sofocaran las llamas que consumieron todo a su paso durante 8 horas.

Lo que sería una reubicación temporal a las afueras del bloque, se convirtió casi en un suplicio para los vendedores quienes han tenido millonarias pérdidas de más del 60 por ciento de lo que percibían diariamente desde que trabajan al sol y al agua bajo unas ya deterioradas carpas en una zona común de la central y sin tener acceso a energía y agua potable.

“De seis empleados pasamos a uno y cinco personas se quedaron sin trabajo. A los clientes casi no les gusta venir ya. En invierno por el pantanero y en verano todos le huyen al sol. Así ya hemos perdido mucho más de la mitad de lo que eran nuestras ganancias”.

Así lo narra Danitza Rojas, una de las mujeres afectadas por el incendio. Ella, desde ese momento, también temía que la solución no llegara pronto y ahora al igual que sus compañeros tiene la preocupación porque entre julio y agosto al parecer los desalojarán para hacer la demolición de Las Malvinas, que fue anunciada a comienzos de este año.

Ante ese temor y lo que han calificado como negligencia por parte de la copropiedad de la central Mayorista, la alcaldía de Itagüí, municipio donde está ubicada la central, y la Alcaldía de Medellín, como dueña del bloque, con la asesoría de la abogada Ana Milena Correa avanzan en un proceso de demanda contra estas partes para que les respondan por daños y perjuicios y les definan su futuro.

“Con urgencia necesitamos presentar demandas para que los indemnicen y para protegerlos de un desalojo, porque lamentablemente hasta ahora los vendedores siguen siendo considerados como un estorbo”, señala Ana Milena.

Ellos aseguran que lo último que se supo con respecto al bloque es que “como amenaza colapso, el Dagrd ordenó demolerlo lo más pronto posible. La copropiedad nos desalojará el 31 de julio y el primero de agosto comienzan a tumbarlo”, afirma Jorge Eliécer, quien lamenta que no tengan en cuenta su situación, que están siendo incluso víctimas de saqueos y ahora quedarían totalmente a la deriva.

Sin embargo el concejal de Medellín Jesús Aníbal Echeverri, quien ha estado frente a la situación, señaló que por ahora no se conoce orden inmediata para demoler Las Malvinas y que en los próximos días “el comité se reunirá para socializar el paso a seguir respecto a un posible derribamiento y definir el proceso de licitación para la venta de este bloque”.

Incluso CIUDAD SUR conoció que desde la oficina de Gestión de Riesgo de Itagüí, municipio donde está ubicada La Mayorista, emitió un informe en el que asegura que la estructura no está en riesgo de colapso, por lo que no pondría en riesgo a las personas.

Aunque desde el año anterior inició el avalúo de Las Malvinas, que hace un par de años tenía un costo aproximado de 39 mil millones de pesos, por ahora no se revelará cuál es la proyección de su precio, pues el objetivo es elegir la propuesta del privado que más se acerque al valor real, explicó el concejal Echeverri, quien también aclaró que por ahora no hay autorización para vender el predio a los trabajadores de forma individual.

Por ahora la Alcaldía de Medellín avanza en el proceso para negociar el lote y Jorge Eliécer, Danitza y otros cientos de trabajadores más cada día siguen negociando con los clientes que les quedan para que no los abandonen y exigen respuestas y soluciones prontas mientras la lucha por Las Malvinas continúa.