El invierno arrecia y las emergencias aumentan. El sur del Valle de Aburrá ha sido afectado por las fuertes lluvias y los organismos de socorro se han multiplicado para atender cada una de ellas y Envigado no es la excepción. Pero además, este municipio avanza en los procesos de conocimiento y reducción del riesgo para prevenir las emergencias que puedan presentarse durante los periodos de invierno. El trabajo con la comunidad ha sido clave para conseguir buenos resultados.

La Oficina de Gestión del Riesgo de Envigado duplica sus esfuerzos durante esta temporada de fuertes lluvias. “En los últimos meses solo se han presentado dos emergencias graves por cerramiento de vías y afectación de casas en Escobero- Las Palmas y en el Alto de Misael, pero hemos podido atenderlas con personal y recursos del Municipio, y todos los días seguimos conociendo, reduciendo y mitigando el riesgo para evitar al máximo estas emergencias”, asegura la jefe de esta oficina, Carmen Cecilia López Valderrama.

La gestión del riesgo en este municipio contempla procesos que vinculan a varias entidades como Bomberos Envigado, Policía, Defensa Civil, Enviaseo y las secretarías de Movilidad, Medio Ambiente, Seguridad y convivencia, Educación y Cultura, Obras Públicas, Bienestar Social, entre otras. El trabajo conjunto permite a la Oficina de Gestión del Riesgo monitorear permanentemente los riesgos ya identificados en el Plan de Ordenamiento Territorial, aun cuando ya han sido tratados y mitigados, así como aquellos que la comunidad reporta en el día, por ejemplo: agrietamientos y taponamiento de sumideros y que son atendidos en un primer momento con una visita técnica para evaluar la gravedad y la inminencia del riesgo.

“Una vez que conocemos los riesgos, trabajamos por mitigarlos y por prevenir otros nuevos, así reducimos esas amenazas de emergencias que ponen en riesgo la vida, los bienes de las personas, los recursos naturales y todo lo que se pierde cuando ocurren estos eventos”, agrega López.

Envigado invierte más de mil millones de pesos anuales en procesos de gestión y reducción de riesgo, así como en el manejo de emergencias como deslizamientos, inundaciones, incendios forestales y estructurales, disminución o desbordamiento de caudal de quebradas, entre otros.

Red social y comunitaria

Las posibilidades de que se presenten emergencias, y la gravedad de las mismas, disminuyen cuando se hace un adecuado proceso de conocimiento, prevención y disminución del riesgo. De ahí que el trabajo de formación con las comunidades sea vital.

En Envigado este tema es una prioridad: “la comunidad tiene que ser nuestros ojos en el territorio, sin ella es imposible hacer una buena gestión del riesgo y por eso es tan importante que todos aprendamos a reconocer e identificar esos riesgos a los estamos expuestos y a gestionarlos para mantenernos seguros, porque con acciones tan sencillas como reportar unas grietas en una vivienda o un árbol inclinado o cualquier deslizamiento de tierra, por pequeño que sea, podemos evitar desastres si atendemos la situación a tiempo”, explica López.

La comunidad del sector El Remanso, cerca de El Salado y El Chinguí es un fiel ejemplo de gestión comunitaria del riesgo. Ellos, que están ubicados muy cerca de la quebrada La Ayurá, han participado de procesos de formación apoyados por entidades como Bomberos Envigado, Policía, Defensa Civil, Área Metropolitana, Sistema de Alertas Tempranas del Valle de Aburrá, entre otros.

Los habitantes de El Remanso no quieren repetir la historia de hace 30 años, cuando La Ayurá se desbordó y varias familias perdieron sus viviendas. Ahora tienen líderes formados para una eventual evacuación y cuentan con sistema de alertas para identificar si los niveles del agua de la quebrada representan un riesgo.

“En esa época nos dejábamos afectar porque no sabíamos nada sobre los riesgos a los que estábamos expuestos pero hoy somos observadores, estamos atentos todo el tiempo y reportamos cualquier situación que consideramos peligrosa. Nosotros pudimos volver a tener una casa y ahora estamos preparados para una posible emergencia, cada familia ya sabe lo que tiene que hacer en caso de una evacuación, estamos muy motivados y queremos aprender más sobre la gestión del riesgo”, Marlenny Hincapié, líder comunitaria de El Remanso.

 

Territorio seguro y resiliente

 La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres comenzó a impulsar desde el 2010 la campaña mundial “Desarrollando Ciudades Resilientes”. Envigado se adhirió a esta campaña y hoy hace parte de las más de 3.800 ciudades en todo el mundo cuyos gobiernos enfocan sus esfuerzos en procurar territorios más seguros y resilientes, vinculando a entidades públicas y privadas, y a la comunidad, para garantizar más conocimiento sobre el riesgo y una acción más efectiva frente a la mitigación del mismo y el manejo de emergencias.

POR JULIANA VÁSQUEZ POSADA