Unos 20 minutos duró el viaje. Tardó más en salir el microbús desde la estación Envigado del metro, que llegar a su destino: el barrio San Rafael, uno de los que está ubicado en la parte alta del municipio y según la Alcaldía, uno de los más pobres o por lo menos el de mayores necesidades insatisfechas.

Luego de cruzar la zona céntrica y el barrio San José, el vehículo inició su ascenso por la loma que lleva a este tradicional sector de la ciudad Señorial. Las calles se hacían más estrechas y empinadas, y pese a que ya entrábamos a San Rafael, era difícil identificar una construcción que diera cuenta de la “pobreza” que allí predominaba. “Aquí sí hay pobres, pero pocos”, dijo don Pedro, a quien le dicen ‘reciembra’ y que atiende El Descanso, una de las primeras tiendas del barrio.

Allí, en una estrecha pieza de unos seis metros cuadrados permanece un pequeño enfriador y sobre este, los coloridos paquetes de dulces, chitos y papitas, que incluso tapaban el viejo televisor que posa encima de una vitrina y que transmitía el partido entre el Independiente Medellín y Águilas Rionegro. “Los rojos van para copa, pero para Copacabana”, se burlaba el tendero. El rojo perdía dos a uno.

Junto a dos de sus clientes, o amigos, era difícil distinguir, explicaban cómo era la vida en este barrio. “Aquí hay de todo: transporte, centro de salud, colegio, servicios públicos, canchas, iglesia, todo, menos muertos, porque llevo diez años viviendo aquí y solo he visto uno”, indicó uno de ellos, mientras se tomaba su quinta cerveza del día.

Al seguir camino arriba, sonaron las motos DT y sus conductores haciendo piruetas en ellas, y aunque su sonido generó un leve temor, este desapareció de inmediato. En un pequeño lote, llegando a límites con el barrio La Mina, tres jóvenes conversaban mientras escuchaban música y encendían un cigarrillo de marihuana. Nada del otro mundo.

Culminando el barrio, aparecen las altas construcciones, apartamentos desde 150 millones, algo extraño en uno de los barrios más pobres del municipio. ¿En realidad hay pobres en sus barrios?

Sí los hay y muchos, solo que no tantos como en otros lugares ni en condiciones de extrema pobreza. Incluso, en el reciente informe de calidad de vida Aburrá Sur Cómo Vamos, Envigado saca la calificación mejor en este ítem, con solo el 15 por ciento de su población en el nivel de pobreza según el SISBEN, mientras que por ejemplo Caldas tiene el 31 por ciento.

Según la proyección de la Alcaldía de Envigado, se cuentan algo más de seis mil familias vulnerables en barrios como La Mina, San Rafael,  San Rafael, La Sebastiana, Chinguí, Arenales, Alto De Misael, Uribe Ángel, Misael, La Paz, Trianón, Alto de las Flores, entre otros. Por ello, este año inició el plan “6000 Familias Viven Mejor”.

Dicha estrategia es el resultado del proyecto “100 familias en 100 días” ejecutado el año anterior con el que se identificaron nueve áreas de vulneración en los hogares de estas zonas. Esas áreas son identificación, ingresos y trabajo, educación y cultura, salud, nutrición, habitabilidad, dinámica familiar, aseguramiento y bancarización, y apoyo legal.

“No es un programa de asistencialismo y eso debe quedar claro, sino que identificamos esos hogares con mayor vulneración y les ayudamos a que sean autogestores de sus recursos acercando toda la oferta institucional con la que cuenta el Municipio”, explicó Erika Legarda, profesional de la Secretaría de Salud y una de las responsables del plan.

En la primera fase se identificaron los problemas más grandes de estas familias: El 30% trabaja en la informalidad, siendo el empleo una de sus mayores necesidades. El 74% de la población vulnerable atendida hasta la fecha no accede a servicios de educación superior o técnica, lo que impide superar definitivamente la pobreza. El 25% de la población atendida no conoce sus deberes y derechos en salud. Y las zonas de mayor pobreza en Envigado son las 3, 6, 7 y 9.

Al ingresar al Área Metropolitana, Envigado logró hacer un convenio con el programa Medellín Solidaria que lleva cerca de diez años en el mismo propósito en la capital antioqueña, para tener una mejor sistematización de datos y resultados. El proyecto tiene un presupuesto de 4.800 millones de pesos y actualmente se ejecutan 1.300 millones.

Además, con Comfenalco se operará con 30 profesionales piscosociales para llevar a cabo el propósito de reducir los niveles de vulnerabilidad en los hogares de Envigado en 2019. “Esa es nuestra meta. Tenemos un municipio con muy bueno niveles de calidad de vida pero queremos que todos los envigadeños vivan mejor y lo vamos a lograr”, indicó el alcalde Raúl Cardona.

 

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