Alevosía, un retrato de la violencia que no podemos repetir

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La historia se desarrolla en la esquina de un barrio de Medellín finalizando la década de 1990. El parche de amigos, las drogas, la rumba, las mujeres, las armas y el dinero, son los actores principales de un relato que se repitió en los barrios durante más de 20 años y que aún se vive en algunos por cuenta del microtráfico. Así es Alevosía, la obra que tendrá sus últimas dos funciones este fin de semana en la Montaña que Piensa de Itagüí.

 Pero entre los personajes aparece la madre, caracterizada por Melisa Gómez, y quien refleja el sufrimiento de quienes vieron cómo sus hijos eran seducidos por el dinero del narcotráfico para convertirse en sicarios y luego llorar su muerte. “La obra es fiel reflejo de lo que vivimos en muchos barrios de Medellín y de Itagüí, pero lo que más me impactó fue ver a la madre, es una actuación que genera muchos sentimientos”, dijo Diego Gómez, tras ver la obra.

Según Gustavo Campos, director de La Tartana, Alevosía aborda apartes del fenómeno del sicariato de dos décadas, la del 90 y 2000, “y cuenta cómo la delincuencia común se convierte en las células del paramilitarismo en la ciudad, de como de la noche a la mañana los jóvenes que atracaban en las esquinas de sus barrios a taxistas, visitantes y carros repartidores, se convierten en vigilantes, dando paso al fenómeno de la extorsión, pero también cómo provocó que la desconfianza creciera entre amigos al punto de asesinarlos”.

Tras una exitosa temporada, Alevosía se presentará este viernes 8 y sábado 9 de abril, en el teatro La Montaña que Piensa, ubicado en la vereda El Pedregal de Itagüí. La misma obra hará parte de la conmemoración del Día Nacional de las Víctimas del Conflicto Armado en este municipio, “como una reflexión a lo que no podemos volver a vivir, porque nuestros barrios también tienen memoria”, señaló Campos.