Parques Educativos, para dejar atrás las secuelas de la guerra

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Arriando su mula a la que llama “Manzana”, llegó Juan de Dios Giraldo a la entrega del Parque Educativo José María Tobón en San Vicente Ferrer. En su memoria aún están los amargos recuerdos de la violencia que le arrebató cuatro hijos, por lo que espera que con este nuevo espacio educativo la historia de su municipio cambie radicalmente.

 

Finalizando el 2011 un grupo de hombres armados llegó hasta la finca de don Juan de Dios, se llevaron cuatro de sus hijos y a los cuatro restantes los dejaron amarrados. Minutos después encontró los cuerpos de sus hijos mayores en la carretera de la vereda. “Que lleguen a matarle a uno la familia es una cosa muy dura, por eso mucha gente se fue de las fincas y el campo ya no produce nada”, relató.

Pero esta no es la única historia por cuenta de la violencia en este municipio del oriente antioqueño. Entre los pobladores permanece el recuerdo de aquel 24 de diciembre de 2000, cuando en la vereda La Floresta, a solo 20 minutos del casco urbano, fueron masacrados ocho campesinos por un grupo de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Las secuelas del conflicto armado permanecen en esta pequeña población; sin embargo los avances en seguridad han permitido la reconstrucción de su tejido social. Incluso, jóvenes y viejos ven en el parque educativo la nueva esperanza de transformación.

“San Vicente fue afectado por la guerra hasta 2003 y dejando más de 5 mil víctimas, la mayoría de ellos desplazados. Hoy no hay presencia de grupos armados y desde el Parque Educativo vamos a impulsar procesos educativos y productivos para fortalecer el campo”, explicó el alcalde Antonio Bedoya.

Y es que el espíritu del nuevo parque busca reivindicar la cultura campesina y la agricultura como eje principal de la economía municipal, puesto que el 80% de sus habitantes viven en zona rural. Por ello, el fique, el aguacate, la fresa y demás productos insignia de San Vicente, tendrán allí un lugar especial.

“Esta es la primera obra bonita que hace en el municipio, mejorará el paisaje y ayudará al turismo. Esperemos que la educación mejore, pero todos debemos poner de nuestra parte para que el parque cumpla todo los objetivos”, aseguró don Juan de Dios, mientras mostraba a los visitantes el proceso del fique.

Muy cerca de allí se encontraban Yaya, Yeye, Yiyi, Yoyo y Yuyu, cinco niños clown que ya gozaban de las instalaciones del Parque Educativo y que esperan desarrollar sus habilidades artísticas en uno de los cuatro salones múltiples. “Estamos felices porque esto nos va a cambiar la vida a todos nuestros compañeros, especialmente los que vivimos en las veredas”, advierte Yaya con una sonrisa.